Ortorexia y Vigorexia

1 marzo, 2013 Revista:No. 16 Etiquetas: , , , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

Se conoce como “Ortorexia” a la obsesión por la comida sana.

Se conoce como “Ortorexia” a la obsesión por la comida sana.
Foto: El Universal

¿Piensa más en la calidad de la comida que en el placer que le va a provocar comerla?

Antes de responder «sí» o «no» es necesario aclarar que este es uno de los cuestionamientos claves para iniciar una investigación en alguien que pudiera tener una personalidad predeterminada para sufrir ortorexia, es decir, la obsesión por la comida «sana».

Siguiente pregunta: ¿prefiere pasar más de una sesión regular de entrenamiento en el gimnasio que salir a tomar un café con un amigo?

Eso es lo que se preguntaría a quien pudiera padecer de vigorexia, la obsesión por un buen físico que lleva a la persona a ejercitarse en extremo y que parece nunca ser suficiente.

La ortorexia se ve más frecuente en mujeres y la vigorexia en hombres.

La ortorexia y la vigorexia son dos trastornos alimenticios de recién bautizo y estudio. Afectan tanto a hombres como mujeres, sin embargo, estos indican que la ortorexia se ve más frecuente en mujeres y la vigorexia en hombres.

Vigorexia es la obsesión de ejercitarse al extremo.

Vigorexia es la obsesión de ejercitarse al extremo.
Foto: Agencia Reforma

LIGHT, LIGHT

Cada vez es más común ver que personas analizan si un alimento determinado es «puro» u «orgánico y saludable». En términos normales, eso podría estar bien. Lo malo es que alguien deje de comer porque considera a sus alimentos poco sanos.

Eso es la ortorexia, un término que se conoció a finales de la década pasada y que se atribuye a Steven Bratman, un médico practicante de la medicina alternativa.

«Cuando el comportamiento se vuelve extremo e interfiere la salud actual y los valores de una persona entonces se considera anormal dicho comportamiento», dice la doctora Jennifer Nelson, directora de la Clínica de Nutrición de la afamada Clínica Mayo, de Rochester, Nueva York.

La ortorexia, que según datos de la OMS afecta a un 28 por ciento de la población mundial, tiene más incidencia en mujeres y adolescentes y en deportistas que practican el atletismo y el fisicoculturismo.

 Los productos ligth u orgánicos y sobre todo las frutas y verduras son sagrados para los vigoréxicos.

Los productos ligth u orgánicos y sobre todo las frutas y verduras son sagrados para los vigoréxicos.
Fotos: El Universal

Algunos estudios aseguran que sus precedentes son el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el temor a la comida tratada con productos artificiales.

«Las personas ortoréxicas consumen mayoritariamente sólo un grupo de la variedad de grupos alimenticios que existen, por ejemplo las frutas y verduras», ejemplifica Alejandro Pliego, coordinador del área de Actividad Física y Salud del ITESO.

«La realidad es que se debe consumir alimentos de todos los grupos».

«La realidad es que se debe consumir alimentos de todos los grupos».

 

Frutas y Verduras

Frutas y Verduras

El año pasado, el IMSS advirtió sobre la ortorexia y dijo que «la principal consecuencia es la desnutrición y, por lo tanto, las descompensaciones por la falta de proteínas, vitaminas y minerales que las personas eliminan de sus dietas».

MÚSCULO, MÚSCULO…

«… Puro músculo, es lo que quiero ser». Así sonaba la letra de una canción ochentera que cantaba Chantal.

Esa frase, para algunos quizás infame, puede aplicarse a la visón de las personas que padecen de vigorexia. Nunca están satisfechos con su cuerpo y pasan intensas sesiones de entrenamiento deportivo afectando su salud y su organismo. Las afecciones pueden llegar a cambios severas del corazón.

Según cifras del IMSS, las estimaciones internacionales han comprobado que 95 por ciento de los pacientes que presentan este trastorno son varones entre 17 y 35 años.

«Se caracteriza por la preocupación perturbadora del físico y una dismorfobia o distorsión del esquema corporal», dice un documento del IMSS.

En la vigorexia se puede llegar a consumir hasta 4,500 calorias.

En la vigorexia se puede llegar a consumir hasta 4,500 calorias.
Foto: El Universal

Existen casos de varones que, además de llevar entrenamientos extremos, llegan a ingerir hasta 4 mil 500 calorías diarias cuando lo normal son 2 mil 500. Por consecuencia, el metabolismo se afecta.

«Aquí, como en otros trastornos, lo que busca las persona es reafirmar o suplir un hueco en su personalidad», explica Pliego, especialista en medicina deportiva, «se necesita mucho apoyo familiar y sicológico para que el paciente pueda salir adelante».

EN EL ESPEJO

Un común denominador, al igual que la mayoría de los trastornos alimenticios: la insatisfacción personal.

Tanto la ortorexia como la vigorexia tienen un común denominador, al igual que la mayoría de los trastornos alimenticios: la insatisfacción personal.

Por más que una persona se vea en el espejo, en su cabeza tiene una imagen muy distinta a lo que realmente observa en su reflejo. Un vigoréxico, por ejemplo, siempre creerá verse flaco y sin músculos. A eso hay que agregar la presión social de la cultura occidental que tiene sobrevaluada a la imagen corporal.

Al observarse en el espejo ven una imagen distinta a la que poseen.

Al observarse en el espejo ven una imagen distinta a la que poseen.
Foto: El Universal

«En estos tiempos hay demasiada preocupación por la salud con libros, periódicos, educación, gimnasios, y todos promueven la importancia de un estilo de vida saludable, el problema es cuando esto se convierte en algo extremo y las personas sienten que nunca es suficiente», dice Jennifer Nelson desde Rochester.

Pliego, especialista del ITESO, agrega que aunque estos trastornos cada vez se hacen más comunes, lo cierto es que alguien que llena su carrito del supermercado con alimentos light no es ortoréxico ni tampoco alguien que balancea una buena rutina deportiva con una vida social activa es vigoréxico.

«Lo que se ha visto es que la persona debe tener una personalidad predeterminada para contraer una adicción por determinado comportamiento», explica.

Este tipo de trastornos van vinculados a las personas de baja autoestima y problemas emocionales.

Generalmente este tipo de trastornos van vinculados a las personas de baja autoestima y problemas emocionales. Es por eso que las terapias de recuperación deben ir de la mano no sólo de un nutriólogo sino de un sicólogo, en el mejor de los casos.

«Una parte importante es cómo una persona controla su estrés», asegura.

Una vida tranquila, llevando una actividad y nutrición sana, es la clave. Siempre, sin abusos.

VIGOREXIA

Es una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia).

SÍNTOMAS

  1. Extrema actividad deportiva.
  2. Largas horas en el gimnasio a fin de lograr una estética corporal casi perfecta.
  3. Contar de manera excesiva las calorías y carbohidratos de los alimentos y, pese a ello, continuar insatisfecho con su apariencia física.
  4. Mirarse constantemente en el espejo y aún así sentirse enclenque.
  5. Pesarse varias veces al día y hacer comparaciones con otras personas que hacen fisicoculturismo

CONSECUENCIAS DE LA VIGOREXIA

  • Problemas óseos.
  • Daños musculares.
  • Desgaste de tendones.
  • Convulsiones.
  • Mareos.
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