¿Hijos? No, gracias. Ser mamá no me interesa

1 mayo, 2013 Revista:No. 20 Etiquetas: , , , Autor:hojeadas

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Fuente: El Universal

De acuerdo con la ENADID, 12% de las mujeres que estudiaron no tienen hijos.

De acuerdo con la ENADID, 12% de las mujeres que estudiaron no tienen hijos.
Foto: BBC Mundo

Una de cada seis mexicanas con estudios universitarios decide no tener bebés. Acosadas por presiones sociales, ellas afirman que la suya fue una decisión libre.

Desde los siete años lo tuvo claro. Jugaba con sus muñecas que tenía en casa, pero nunca simulaba que eran sus hijas, las veía como sus sobrinas. Sus Barbies, tuvieron novios, pero nunca hijos. Eran mujeres profesionistas con muchas otras actividades que hacer, antes de preferir el papel de madres.

Regina Millán hoy tiene 29 años, es administradora de empresas y no ha modificado sus prioridades. Ha seguido ese estilo de vida que recreaba con sus muñecas Barbies… prefiere viajar, trabajar, estudiar, leer, ir al teatro o al cine, que dedicarle tiempo a un hijo, pues asegura que esa gran responsabilidad no se hizo para ella.

Se autonombra entre risas la “prima hermana de Herodes”, rey que, según los Evangelios, mandó ejecutar a los niños menores de dos años nacidos en Belén para deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret. Por supuesto que Regina no llega a los extremos de desear la muerte a los niños. Pero nunca ha sentido ese “instinto maternal” que muchos conocidos le dijeron que algún día desarrollaría.

Y cuando llega el 10 de mayo, las recomendaciones de vivir una maternidad crecen. “Ten un hijo para que te festejen”, le dicen algunas de sus amigas. “A veces si le celebro a mi mamá; para mí es como cualquier otro día. Los comentarios no me afectan, los escucho pero me son indiferentes”.

Algunas prefieren tener una vida sin la responsabilidad de criar un hijo.

Algunas prefieren tener una vida sin la responsabilidad de criar un hijo.
Foto: Reforma

Urbanas y educadas

Los especialistas identifican esta tendencia. “La mujer se da cuenta de que su realización personal no necesariamente pasa por la maternidad sino por los logros profesionales y el desarrollo en otras áreas”, advierte Carlos Welti, demógrafo e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Él explica que en México, esta nueva situación tiene que ver también con la transformación de la condición social femenina, especialmente con el incremento en sus niveles de escolaridad.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), 12% de las mujeres que al menos estudiaron la preparatoria no tienen hijos. En las universitarias, el porcentaje aumenta: poco más de una de cada seis mujeres en ese sector decide no tener hijos.

 

“La mujer se da cuenta de que su realización personal no necesariamente pasa por la maternidad sino por los logros profesionales y el desarrollo en otras áreas”

Datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO) señalan que en México la maternidad se ha postergado hasta después de que ellas rebasan los 30 años, sobre todo en las clases medias urbanas (DF, Monterrey, Guadalajara), donde la tasa de natalidad ha disminuido drásticamente. Por ejemplo, el promedio de hijos es de 1.68 en esas ciudades.

No obstante, la maternidad para la mayoría de la población femenina sigue siendo una opción, pues el porcentaje de mexicanas sin hijos al concluir su periodo reproductivo, no supera 7% a lo largo de las últimas tres décadas.

En México la maternidad se ha postergado hasta después de que ellas rebasan los 30 años, sobre todo en las clases medias urbanas.

Regina tiene sólo una hermana, es mayor que ella por tres años y se llama Paulina. Con estudios de psicología y especializada en sexología, la primogénita de la familia también ha optado por no ser madre.

Los estigmas sociales

El caso de Paulina tiene matices de hostigamiento intenso por no ser madre. Desde hace seis años ella vive con su pareja y constantemente, personas incluso no tan allegadas a ella, la critican por no tener hijos.

Cuando el 10 de mayo opta por celebrar a su mamá, recibe sin enojo las flores o detalles que regalan a las mujeres en los restaurantes. “Curiosamente, este día es en el que menos presión tengo; todos dan por hecho que eres madre aunque te vean sin hijos. La molestia real son los 364 días del año restantes”, dice Paulina.

“¿De verdad no piensas tener hijos?”, “si ya encontraste al amor de tu vida, el siguiente paso es ser madre”, “te vas a quedar sola”, “no tendrás quien te cuide en la vejez”, “qué egoísta eres”, “un hijo es el motor de tu vida, la razón por la cual vivir”, “una mujer que no tiene niños no es mujer” son algunas de las frases que Paulina escucha frecuentemente.

Paulina ha llegado a pensar que sería mejor decirle a la gente que su pareja y ella están imposibilitados biológicamente a tener bebés. Cree que así respetarían más las decisiones, porque a la gente le parece inconcebible que alguien pueda optar conscientemente por no tener hijos.

La tradición judeo-cristiana, en la que vive la mayoría de los mexicanos, ha jugado un papel fundamental al dictar que “una mujer está hecha para procrear dentro del matrimonio”. En ese sentido, lo que puede hacer enojar a Paulina es que la sociedad no considere como familia a la unión que tiene con su pareja. “Cuando hablo de mi familia, me refiero a mi compañero, pero la gente piensa inmediatamente en hijos y papá”.

Para los especialistas, la decisión de Paulina es vista con naturalidad. “La maternidad está llena de simbolismos que marcaron históricamente a la mujer como madre; no obstante, la realidad indica que, para un grupo significativo de mujeres, la maternidad ha pasado a un segundo término. Para ellas, esta cita con la naturaleza se pospuso e incluso se canceló”, explica la doctora Jael Alatriste, presidenta electa del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).

La maternidad está llena de simbolismos que marcaron a la mujer como madre.

La maternidad está llena de simbolismos que marcaron a la mujer como madre. Foto: El Universal

El egoísmo no es la razón

Paulina y Regina han sido tachadas de egoístas por su postura ante la vida. Cualquiera que sea ajeno a sus vidas les diría que lo son, sobre todo porque, al no tener otro hermano, sus padres no tendrán nietos.

“Cuando te dicen que eres egoísta lo llevan al insulto; creen que no puedes tener buenos sentimientos hacia otras personas. Trasladan ese egoísmo a todos los aspectos de tu vida por el simple hecho de no querer dedicar tu tiempo al cuidado de otros”, dice Paulina.

Explica que ella y su pareja coinciden en la idea de no tener hijos, pues su relación es muy libre, independiente y nada tradicional.

“Se modificaría de manera radical mi situación de pareja. Es un evento que cambia la vida en su totalidad, no digo que negativamente, pero decidir tener o no un bebé exige un cuestionamiento profundo porque se deben aceptar todas las responsabilidades y consecuencias, de hecho de, manera congruente, con la misma fuerza y alegría con la que se desea el hijo”, comenta Paulina.

Ella asegura que hoy le haría más ilusión adoptar a un niño que tenerlo. “Eso sí es un acto de generosidad y amor”.

Me gustan los niños ajenos

A las voces de Paulina y Regina se les une la de Adriana Gallegos, otra profesionista de 33 años que también ha optado por no ser madre. Para ella, así como para las hermanas Millán, el traer un hijo a este mundo, simplemente por evitar la soledad o por proyectar una realización, resulta mucho más egoísta.

“Ya no tengo la edad para establecer una relación formal y alcanzar a procrear un niño. Tampoco sería madre soltera porque siento que no se le puede negar al bebé la posibilidad de crecer al lado de su padre”, comenta Adriana.

Ella reconoce que la celebración del 10 de mayo la agobia. No es que le de nostalgia por esos hijos que no ha tenido, sino que guarda cierta mortificación porque cree que no ha procurado a su mamá como se lo merece.

Adriana tiene 33 años, y estuvo casada durante cuatro años y medio, tiempo en el que no tuvo deseos de embarazarse. “Pretendimos estabilizarnos como pareja sin que hubiera planes de tener un bebé, pero no alcanzamos más porque luego vino la separación y el divorcio”.

Al igual que Paulina, le gustan los niños, pero sólo los ajenos y por un rato. Dice que son pocas las veces que ha recibido presión social por tener un hijo. En su mente pasan las recomendaciones que su padre le hizo: “Me gustaría que tuvieras un hijo para que no te quedaras sola, puedes conseguir un hombre bueno, pero si no lo hayas, se madre soltera, aun así te aceptaré”.

Adriana tiene a Emiliano, su sobrino, hijo de su hermana mayor, a quien adora. Lo frecuenta diariamente, pero asegura que con el pequeño no suplanta su deseo de ser madre. “Si organizaran algún festival de Día de las Madres, por supuesto que lo acompañaría y hasta me conmovería por las manifestaciones de amor hacia su mamá”.

Para algunas mujeres, la situación económica hace que eviten embarazarse.

Para algunas mujeres, la situación económica hace que eviten embarazarse. Foto: El Universal

La economía pesa

Adriana dice que no sólo es lo emocional, sino también la situación económica tan crítica la que le hace evitar embarazarse. “El hecho de no desear tener hijos también se explica por la crisis económica, ya que representa un gasto que en las condiciones actuales muchas de ellas no pueden realizar”, señala Carlos Welti.

La deformación de la figura a consecuencia del embarazo también puede representar una desmotivación para algunas mujeres. “Para mí ésa era una causa importante, ya que me aterraba engordar. Actualmente tampoco me gusta desequilibrar mi peso, pero la cuestión estética hoy no es la gran razón de la negativa a mi maternidad”.

El cambio climático, la violencia y la criminalidad que se experimentan no sólo en México sino en el mundo, también son factores que se consideran para la decisión de un embarazo.

El cambio climático, la violencia y la criminalidad que se experimentan no sólo en México sino en el mundo, también son factores que se consideran para la decisión de un embarazo.

EI IPCS ha detectado que algunas mujeres pueden sentir, literalmente, fobia a la maternidad y esto se fundamenta por diversas causas: “Vivieron episodios tristes en su infancia, donde todavía está latente el paradigma de la madre ‘santa’ y abnegada que sufrió constantes vejaciones y agresiones. Por eso ni siquiera perciben a la maternidad como una posibilidad, e incluso la vida en pareja les parece prescindible”, dice la doctora Alatriste.

Los especialistas en psicología subrayan, sin embargo, que el primer paso que tuvieron que dar este tipo de mujeres fue quitarse el yugo histórico, social, cultural e incluso religioso, de muchas décadas atrás, y darse cuenta además que en la vida no todo es la maternidad.

Regina, Paulina y Adriana coinciden en que, en la actualidad, las mujeres tienen mayores opciones para escoger un camino diferente al que les tocó a sus madres o abuelas, cuando sólo se reproducía, sin conciencia, el esquema de la mujer-madre insertada en una familia feliz de papá, mamá e hijos.

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