La adopción, amor por convicción

1 mayo, 2013 Revista:No. 20 Etiquetas: , , , Autor:hojeadas

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Fuente: Agencia Reforma

Actrices y cantantes famosas han adoptado a niños de diferentes países

Actrices y cantantes famosas han adoptado a niños de diferentes países
Foto: El Universal

Las une el hecho de ser profesionistas, dinámicas y decididas, pero lo más importante: estar convencidas en la oportunidad de dar amor.

Al platicar con madres adoptivas, varias respuestas con las voces entrecortadas hablan del sentimiento tan profundo que tienen las entrevistadas, quienes agradecen a Dios o a la vida, que ya son mamás.

Lilia tenía dos hijos biológicos y decidió buscar a la niña a través de la adopción; Ana María sabía que los sentimientos son más importantes que los lazos de sangre; a Monserrat sólo le importó el hecho de dar amor sin tomar en cuenta la edad y Laura hizo a un lado todas sus dudas.

Opción asimilada

En los planes de vida de Ana María estaba ser mamá, pero al no poder tener un hijo biológico y renunciar a tratamientos de fertilización, pensó en adoptar.

A ella le fue muy fácil tomar la decisión porque después que su madre murió, el papá se volvió a casar y la nueva esposa llegó con un niño de 8 años, así como una niña de un año, por lo que crecieron juntos y en su corazón son sus hermanos.

«Me di cuenta que la relación genética no era importante, yo lo que quería era un bebé, la experiencia, darle amor y enseñarle»

«Me di cuenta que la relación genética no era importante, yo lo que quería era un bebé, la experiencia, darle amor y enseñarle», declaró.

Ahora es madre de una niña de 8 años y otro pequeño de 6.

Largo proceso

El primer paso fue investigar sobre casas-cuna privadas, porque ya les habían dicho que en el DIF tenían que esperar como 5 años y más porque querían un recién nacido.

Tomaron un curso para padres adoptivos en una asociación llamada “Nueva Vida”, lo que ayudó al esposo a decidir hacerlo. Se pusieron en lista de espera en un albergue de Veracruz y tras 10 meses los llamaron.

«Nos pasaron a conocer a la niña y fue amor a primera vista», recordó emocionada.

Cuando empezaron con el segundo trámite, su hija tenía poco más de año y medio; esta vez aguardaron como 14 meses para que tener al niño en sus brazos.

Las preguntas

Lo más difícil para Ana María es ahora que ellos están más grandes y cuestionan.A su hija, en el colegio, una de sus amigas le contó, «mi mamá me dijo que tu mamá no es de verdad porque no te tuvo en su pancita».

Lo que hizo Ana María fue hacerle ver que el padre de esa niña tampoco la había tenido en su pancita y sí era su papá.

La pequeña, que va a cumplir 9 años, sabe que es adoptada, pero sí ha querido saber por qué la dejó la mamá biológica, entre muchas otras preguntas.

«Lo supo desde siempre, pero yo creo que fue consiente como a los 8 años», comentó. En cambio, a su hijo no le preocupa el tema, pero ella cree que es por cuestión de género.

El proceso de adopción puede llevar hasta 4 o 5 años.

El proceso de adopción puede llevar hasta 4 o 5 años.
Foto: El Universal

De más edad

Hace dos años Monserrat adoptó a su hija, quien ahorita tiene ocho de edad.

Ella se sometió a varios tratamientos médicos, pero como no dieron resultado decidió junto con su esposo darse la oportunidad de la adopción.

En un principio querían un bebé, pero conforme fue avanzando el proceso y asistieron a pláticas, se dieron cuenta que no les importaba la edad, sino el hecho de ser padres.

Después de muchos meses de trámites empezó el periodo de empatía en una casa hogar de Guadalajara, el cual se llevó de cuatro a cinco meses para ver si hacían química con una pequeña.

«Aprovechábamos todo el tiempo posible para que nos conociera y nosotros pudiéramos conocerla», recordó.

Así llegó el día en que las dos partes añoraban esos momentos, hasta que un día le preguntaron a la pequeña que si se quería ir con ellos. La niña contestó que sí y en ese momento ya se inició el juicio para la adopción, el cual se llevó como otros seis meses.

«Eso fue como un nacimiento normal biológico, pero en un rato más grande», refirió.

La integración

Más que el proceso de estar con sus nuevos padres, Monserrat cree que el problema para la pequeña fue apartase de todos sus compañeritos, a quienes les llamaba hermanos.

Los extrañaba y sabía que ellos se quedaban ahí en la casa hogar, pero deseaba que también los adoptara alguien.

«Ha funcionado mucho decirle la verdad. Ella tiene en claro que ha sido adoptada por nosotros y que la amamos tanto, igual o más de lo que la pudo haber amado su familia», refirió.

Hasta el momento, han funcionado muy bien a través de la confianza y el amor por lo que Monserrat se siente plena como mamá.

Eso se nota cuando se expresa de su hija como la niña más linda, solidaria y amorosa del mundo que les dio la oportunidad de ser papás.

En general, las parejas que toman la decisión de adoptar, tienen algún problema de infertilidad.

En general, las parejas que toman la decisión de adoptar, tienen algún problema de infertilidad.
Foto: El Universal

Ella sola

En el caso de Laura, la única diferencia es que ella tomó la decisión sin pareja, así que se convirtió en mamá soltera y de corazón de una niña de casi 5 años.

Al principio, ni siquiera estaba convencida, pero una compañera del trabajo le dio el teléfono de una casa cuna donde no importaba que fuera soltera, le hicieron una entrevista y en marzo de 2010 tomó la decisión en el momento de entrar al sitio y ver a los niños.

«Me hacen tres preguntas fundamentales: por qué quiero adoptar, qué es para mí ser mamá y por qué me tardé en tomar la decisión», platicó.

Tres preguntas fundamentales: por qué quiero adoptar, qué es para mí ser mamá y por qué me tardé en tomar la decisión

Conformaron su expediente y entregó sus papeles en fecha cercana al 10 de mayo.

Mantiene interés

Pese a que habían pasado seis meses y no sucedía nada, ella insistió con ayuda de una persona en la casa cuna. Se dieron cuenta que el caso estaba congelado porque faltaba la entrevista psicológica y el estudio socioeconómico.

«Empecé a ponerle la segunda carga de atención y de interés al proceso», dijo.

Pidió que la siguieran considerando y aunque pensaba en una bebé, finalmente le llamaron un 14 de febrero para decirle que había dos opciones: una niña de 4 y otra de 9 años.

Se tomó su tiempo para pensarlo y estuvo un día completo ella sola para tomar la mejor decisión.

Pide señales

Como no se quería equivocar, necesitaba que Dios le mandara señales. Primero, en su grabadora del teléfono una niñita dejó un mensaje; de la casa cuna le mandaron una foto y en la segunda se vio ella misma cuando era chiquita y le encantó la sonrisa.

Cuando la conoció, estaba con su mejor amiga, llamada igual que la mejor amiga de Laura, así que las dudas se despejaron.

«Después de 9 meses de pensarte, naces de mi corazón y a partir del 7 de marzo tú y yo vamos a ser mamá e hija», le dijo a la pequeña.

Lo difícil fue cuando salieron de la casa cuna porque la niña lloró todo el día, pero a partir de la siguiente mañana cambió. Ahora le dice que antes era feliz, pero que con Laura lo es más y que ya tiene mamá.

Hay cientos de libros que tocan el tema de la adopción.

Hay cientos de libros que tocan el tema de la adopción.
Foto: Especial

Doble fortuna

Lilia ya tenía dos hijos varones de 12 y 6 años, pero como ambos embarazos fueron de alto riesgo, buscó a la niña mediante la adopción.

«Metí mis papeles, pero es muy difícil porque le dan prioridad a las parejas sin hijos», comentó.

Incluso, había desistido y entró a trabajar en una agencia de viajes, pero tres meses después su jefe, quien también dirigía una casa hogar, le informó que en Veracruz había una recién nacida en adopción y no estaba nadie en espera.

Ese mismo día salió de Cancún con la esperanza de hacer su sueño realidad.

«Todo mundo la esperábamos con mucha alegría. Los niños le compraron regalos, ropita mi mamá y mis hermanos. Los del trabajo me organizaron un baby shower», recordó.

Nueva etapa

Ahora, cinco años después, están en el proceso de decirle la verdad porque un día la pequeña le dijo: «verdad que cuando yo era bebé tuve otros papás».

Eso sacudió a Lilia, pues no se había puesto a pensar en el momento de decírselo.

Ya en terapia, al hacerle los exámenes, la psicóloga supo que la niña era a veces agresiva porque tiene miedo al rechazo y que en el subconsciente ella sabe que es adoptada.

Ahora trabajan para que saque esos sentimientos y asimile lo que ella misma ya dice, que ahora Lilia es su mamá.

Temor y satisfacción

Varios son los miedos por los que Lilia ha pasado: al principio, que la madre biológica se arrepintiera; después, en cómo iba a reaccionar la niña con la verdad y para el futuro, desconocer los antecedentes médicos.

Sin embargo, es más el agradecimiento que siente de que sus hijos biológicos aceptaron sin problemas a su hermana y comprendieron que Lilia podía darle amor a alguien más.

«Definitivamente no hay diferencia, se les quiere por igual. No saben cómo la adoramos», destacó.

Hay tantos niños que quieren una oportunidad de recibir cariño y tener una familia.

ASÍ LO DIJO

«Es lo que deberíamos de hacer las que tenemos la posibilidad. Hay tantos niños que quieren una oportunidad de recibir cariño y tener una familia,” dijo Lilia.

«Gracias a ellas (madres biológicas) nosotras somos mamás y se hace un equilibrio, porque gracias a nosotras ellas tienen la opción de darles vida a sus hijos», dijo Ana María.

«Yo he sido muy afortunada con este proceso y aún cuando en el futuro pudiera embarazarme, repetiría la misma historia, pues es una niña que me ha hecho muy feliz,” señaló Monserrat.

«Nunca desistas de un sueño, sólo hay que ver las señales que te van llevando hacia donde debes ir,” dijo Laura.

Los especialistas recomiendan a los padres adoptivos contar a sus hijos su condición.

Los especialistas recomiendan a los padres adoptivos contar a sus hijos su condición.
Foto: Archivo Al Calor

Paso a paso

El DIF sólo admite solicitudes de adopción para niños mayores de 5 años que se encuentran en sus centros asistenciales, con estos requisitos:

1.- Los padres adoptivos primero tienen una entrevista con la trabajadora social.

2.- Se integra la solicitud al expediente junto acta de matrimonio, comprobante de ingresos, etc.

3.- Les aplican evaluaciones psicológicas y socioeconómicas.

4.- Si procede, la decisión se notifica a los solicitantes y se les da la orientación necesaria.

5.- Entran a una lista de espera de asignación de menor.

6.- El centro asistencial los cita para presentarles los informes médicos, jurídicos, sociales, psicológicos, y pedagógicos del menor.

7.- Una vez aceptada la asignación por los solicitantes, programan el periodo de convivencias.

8.- Si hay resultado satisfactorio, inicia el procedimiento judicial de adopción.

9.- El juez valora y dicta sentencia para que el Registro Civil emita la nueva acta de nacimiento del menor.

10.- Hay un seguimiento para ver la adaptación de la nueva familia.

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