Al maestro con cariño

15 mayo, 2013 Revista:No. 21 Etiquetas: , Autor:hojeadas

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Fuente: El Universal

Para celebrar a los maestros, hemos recopilado para ustedes diferentes historias publicadas por “El Universal” sobre ellos, la primera acerca del ya conocido amor platónico que tienen los alumnos por la maestra, la segunda y tercera sobre el heroísmo de dos de ellas, y la última sobre como un hecho simple marca a un alumno de por vida, por eso y muchas cosas más nuestro cariño y admiración a todos los buenos maestros en su día.

Una de las cosas comúnes en las escuelas es el “amor secreto” de un alumno hacia su maestra.

Una de las cosas comúnes en las escuelas es el “amor secreto” de un alumno hacia su maestra.
Foto:El Universal

La maestra

En palabras propias él narra su experiencia: “Claudia exaltaba mis pupilas, corazón y cerebro. A mis 17 años, me sentía como un ratón delante de una víbora… de 28 años. El cabello dorado, la piel tan suave como la de un pétalo, los ojos grandes y verdes. Todo era seductor. Vestía como ejecutiva y desprendía un aroma exquisito.”

“En el salón, buscábamos cualquier pretexto para entablar con ella alguna discusión académica. Hablaba con voz clara y fuerte, pero yo sentía que se dirigía a mí de manera más sensual que a los demás. Enterarme de que no tenía novio o esposo me sorprendía, ya que era un primor. Al término de clase, se despedía de algunos de nosotros con un beso cariñoso.”

“Una tarde, estando en el supermercado en compañía de mi mamá, mujer algo platicadora y preguntona, recibí una sorpresa: ahí estaba mi maestra, recorriendo los pasillos. No quise imaginar el momento de encontrárnosla y tener qué presentársela a mi madre; sin embargo, no pude evitar el penoso momento.”

“Sonriente, la maestra se acercó a saludarnos. Su pelo caía sobre su pecho, golpeando un suéter ajustado que combinaba magníficamente con un pantalón de mezclilla. Una figura escultural. Obviamente, lo primero que hizo mi madre fue preguntarle cómo se portaba su niño… en clase.”

Sonriente, la maestra se acercó a saludarnos. Su pelo caía sobre su pecho, golpeando un suéter ajustado.

“Claudia le respondió, acariciándome la mejilla: Ay, es un chico acomedido y estudioso, participa mucho y, sobre todo, es un caballero. Con todo y la presencia de mi madre, el corazón me latía fuerte y mis manos sudaban. ¡Qué hubiera dado yo por abrazarla y devorarla ahí a besos, para escándalo de todo mundo! Al día siguiente, como de costumbre, me presenté en la escuela, aunque iba más excitado que de costumbre; sin embargo, recibimos una noticia: Claudia no acudiría a trabajar durante unos días, para atender asuntos personales, y tendríamos que tomar clase en otro salón. Por un momento, me sentí traicionado. Pensé si aquello podía ser una excusa para no verme, pero después caí en cuenta que mi amor por la maestra era apenas algo platónico, de modo que no correspondía tal suposición.”

“Preocupado por su ausencia, decidí ir a buscarla a su casa. Allá encontré a la muy pilla. Le dije que, sin ella, la clase me parecía inútil. Le agradó el comentario y me invitó a pasar. La casa estaba descuidada: libros y periódicos regados sobre la alfombra, algunos cuadros sin colgar y una caja de pizza vacía sobre el comedor.

“Estaba descalza, envuelta por una bata de color rosa. Sus pies eran pequeñitos, pero bien cuidados. Sin tacones, su estatura era menor a la mía. Invitándome un refresco, me invitó a sentar. Vi uno de sus muslos por completo al dejarse caer sobre el sofá y estuve a punto de atragantarme con la bebida.”

“Sin más preámbulo, me confesó que no había ido a clases por mera flojera… y que estando tan cerca las celebraciones de mayo… decidió extender el puente. Nada de aquello me sonaba raro, pero viniendo de la maestra, no dejó de sorprenderme. Intercambiamos risas y comentarios críticos sobre la escuela o de alumnos que, de verdad, se pasan de brutos.”

“Tras aquella visita, salí a la calle saltando de alegría. Nunca había charlado antes con una mujer así, de manera tan fresca. Especialmente, sin que me sudaran las manos o se me trabara la lengua. Me sentí genial, porque además me había dejado tutearla y porque su beso de despedida fue más cercano a mis labios que de costumbre.

“Pero una sorpresa mayor me aguardaba en cierto lugar, muy distinto al de la escuela: un antro de mala muerte un téibol, al cual acudimos el viernes siguiente, fin de puente, un grupo de amigos parranderos y yo.”

“Adentro, el ambiente era cálido, propicio para el reventón. Pero en cualquier otro lugar hubiera sido lógico encontrarme a la maestra, menos ahí. No me había percatado de ello, porque estaba bien distraído por el baile erótico de mujeres desconocidas que poco a poco se despojaban de sus prendas.”

“Me entretenía en ese momento con el baile de Débora mujer de tierra caliente, según dijo el presentador, cuando de pronto apareció a un lado Claudia, vistiendo primeramente un saco y una falda negra, conjunto casi untado al cuerpo, pero quedando después con sólo un hilo dental como tanga…”

“Estaba ahí, casi pegada a mi asiento. Para colmo, sobre las piernas flacuchas del amigo que peor me caía del grupo. Eso sí, tapándose el rostro con un antifaz de diamantinas.”

“¿Eres tu, Claudia?, le pregunté, intentando desenmascararla con la mano extendida, pero sólo logré que corriera hacia el camerino, para no volver, y que un par de guaruras me expulsaran del antro. No pude ver su rostro, aunque estoy seguro que era ella. No… no fue, como dijeron todos, producto de mi obsesión.”

“Dicen que me vio muy feo, al irse corriendo, pero en verdad que yo solamente percibí el guiño y sonrisa a que la maestra me tenía acostumbrado.”

“Era ella… y eso no me lo saca nadie. Le ha de haber dado pena conmigo. No por algo, pasado el puente, ya no volvió a la escuela ni al cabaret”

Victoria Soto dio su vida por salvar a sus alumnos de primer grado en Connecticut, Estados Unidos.

Victoria Soto dio su vida por salvar a sus alumnos de primer grado en Connecticut, Estados Unidos.
Foto: El Universal.

Victoria Soto, una maestra heroína

Cientos de personas se congregaron en Stratford (Connecticut) en una vigilia en memoria de la maestra Victoria Soto, muerta en el ataque a la escuela de Newtown mientras defendía a los alumnos.

Los asistentes, muchos con velas, se congregaron en el Instituto de Enseñanza Media de Stratford (a 38 kilómetros de Newtown) junto con algunos miembros de la familia de Soto, mientras se interpretaron himnos religiosos. Tras la ceremonia, los asistentes dejaron sus velas en torno a un improvisado altar en homenaje a la fallecida.

Vicky Soto, de 27 años, ha sido calificada por testigos del tiroteo como una auténtica heroína de la tragedia, que causó la muerte a veinte niños y seis adultos, y tras la cual el autor se suicidó.

Ella se colocó afuera protegiendo la puerta con su propio cuerpo, por lo que acabó quedando cara a cara con el asesino.

Al oír los disparos, esta maestra de primer grado pidió a los niños de su clase que se escondieran en un armario y ella se colocó afuera protegiendo la puerta con su propio cuerpo, por lo que acabó quedando cara a cara con el asesino.

“Estoy orgulloso de que Vicky tuvo el instinto de proteger a sus niños”, declaró su primo, Jim Wiltsie.

Varios miembros de su familia han explicado a la prensa que Vicky Soto decidió que quería ser maestra desde que era una niña pequeña, por lo que trabajar en una escuela primaria había supuesto la culminación del sueño de su vida.

Soto era profesora en la escuela Sandy Hook desde hacía cinco años, y en ese tiempo se había convertido -pese a su juventud- en una de las docentes más queridas del centro.

Una maestra de preescolar mexicana, cantó a sus alumnos durante un tiroteo en el 2011.

Una maestra de preescolar mexicana, cantó a sus alumnos durante un tiroteo en el 2011.
Foto: El Universal

Maestra calma a infantes durante balacera

Una maestra mexicana que se hizo internacionalmente famosa por su respuesta para calmar a sus alumnos de preescolar, durante un tiroteo en 2011, será reconocida por su impulso al desarrollo infantil temprano.

Martha Ivette Rivera Alanis fue una de las ganadoras de los premios que entregan el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fundación ALAS, creada por la cantante Shakira, por fomentar el desarrollo infantil temprano, indicó el organismo financiero.

Aparecía tirada en el suelo mientras cantaba para calmar a sus alumnos durante un tiroteo cerca de su escuela.

Rivera Alanis se hizo mundialmente famosa en 2011 por un video que grabó con su celular, y donde aparecía tirada en el suelo mientras cantaba para calmar a sus alumnos durante un tiroteo cerca de su escuela, en Monterrey.

De esa manera la educadora logró que los niños se acostaran también en el piso para ponerlos a salvo durante el incidente ocurrido en las afueras de la escuela preescolar pública “Alfonso Reyes”, donde ha laborado durante 13 años.

Rivera Alanis ganó el premio ALAS-BID en la categoría de mejor educadora por esa acción, que refleja uno de sus métodos de enseñanza, el cual consiste en bajarse al nivel de los niños para entender el mundo desde su punto de vista.

http://www.eluniversaltv.com.mx/detalle.php?d=23641

 Las maestras se pueden volver psicólogas, consejeras y hasta heroínas para muchos de sus alumnos.

Las maestras se pueden volver psicólogas, consejeras y hasta heroínas para muchos de sus alumnos.
Foto: El Universal

Algo más que un profesor

No por ser buen bailador serás buen maestro de Baile, no por ser buen futbolista serás buen técnico, no por ser buen biólogo serás buen maestro de Biología. Las capacidades que se requieren para ser gran maestro o maestra, no tienen que ver siempre con el dominio de una materia, como pudiéramos pensarlo, más bien pertenecen a otros terrenos que tienen que ver con la percepción del maestro por la mente inconsciente del alumno hacia su profesor, esa mente que no racionaliza pero que sí evalúa. Es precisamente esto lo que nos interesa, las percepciones inconscientes del alumno hacia sus maestros. Porque si hay algo que nos falte como país, es precisamente mejor educación y mejores maestros (as).

Haciendo una exploración de mi propio inconsciente, pude recordar a mi maestro de matemáticas en la Primaria del Colegio México de Piedras Negras Coahuila, se llamaba Víctor, es curioso que NO lo recuerdo enseñando puntualmente matemáticas o llegando temprano todos los días, sino caigo en la cuenta que se quedó grabado en mi memoria inconsciente por ser buen maestro por un situación en particular.

Me pasó al frente, hizo que todos se callaran y por un momento que me supo a gloria, me dio los reflectores, me hizo sentir importante.

Un día nos pidió como tarea darle solución a un problema complejo (al menos para mi edad), después de varios intentos pude resolverlo sin ayuda de nadie, llegué a la clase sumamente preparado y mentalizado para presumir mi solución y éste, apenas levanté la mano, me dio la palabra, me pasó al frente, hizo que todos se callaran y por un momento que me supo a gloria, me dio los reflectores, me hizo sentir importante, expuse mi conclusiones del tema; recuerdo aún la cara de mis compañeros, recuerdo la suave sensación de protagonismo parado frente aquel escalón. Activando mi hipocampo (centro administrador de experiencias emocionales) lo recuerdo a él como gran maestro, de hecho, justo los temas de su materia, sí se me quedaron grabados, podría ser GRACIAS a esta experiencia.

En las Normales se entrena a los maestros y maestras de profesión a impartir las clases y saber los contenidos de las clases, también se les enseña la relación con los Sindicatos y las jerarquías en las escuelas, pero nadie les enseña y en ningún libro se muestra el cómo hacer sentir protagonista e importante a un niño, darle la palabra, tomarlo en cuenta.

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