Confesiones de una modelo

1 junio, 2013 Revista:No. 22 Etiquetas: , , , , , Autor:hojeadas

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Ioana Spangenberg Modelo Rumana con 1.70 mts y 40 kg.

Ioana Spangenberg Modelo Rumana con 1.70 mts y 40 kg.
Foto: El Universal

El fantasma de los desórdenes alimenticios siempre ha rodeado a la industria de la moda. Las críticas sobre la extrema delgadez de algunas modelos son frecuentes, pero parece que ahora son ellas mismas quienes han decidido romper el silencio y fomentar una imagen más saludable.

El proceso no es fácil. El primer paso es aceptar que hay un problema y después someterse a tratamiento para subir de peso: la peor pesadilla para muchas en su profesión. Pero también deben hacerlo público si es que pretenden generar un cambio, lo que las coloca en el ojo del huracán y en la posibilidad de echar por la borda su carrera profesional porque, aceptémoslo, en el modelaje “a mayor peso, menor cantidad de trabajo”.

La revista Vogue tuvo una edición dedicada a estos desórdenes alimenticios.

La revista Vogue tuvo una edición dedicada a estos desórdenes alimenticios.
Foto: El Universal

La holandesa Kim Noorda escribió un diario, de enero de 2009 a enero de 2010, sobre sus desórdenes alimenticios y la forma en que logró combatirlos. La crónica fue editada por la revista Vogue e incluida en una edición, dedicada a la anatomía femenina.

Otras chicas como Coco Rocha, Lara Stone, Natalia Vodianova y Gemma Ward manifestaron sus propias experiencias, recalcando que lo más difícil de todo es recuperar la autoestima. Editores, diseñadores y hasta sus propios agentes les pidieron deshacerse de algunos kilos con la promesa de que serían contratadas para un mayor número de desfiles y editoriales.

Las modelos buscan mantenerse delgadas en aras de que los creadores puedan representar cualquier look a través de ellas, pero ¿cuál es el límite? ¿cómo darle gusto a todos?

 Las modelos buscan mantenerse delgadas en aras de que los creadores puedan representar cualquier look a través de ellas.

En sus inicios, Kim medía 1.77 m y pesaba 49 kg.

En sus inicios, Kim medía 1.77 m y pesaba 49 kg.
Foto: BBC Mundo

Querido diario

Kim Noorda comenzó su carrera en el modelaje a los 17 años. La joven de ojos azules fue catalogada como una promesa de las pasarelas, sin embargo, nunca logró despegar del todo. En sus inicios, Kim medía 1.77 m y pesaba 49 kg.

“En ese tiempo luchaba por no ganar ni un gramo, pues en comparación con otras modelos, me consideraban como pesada. Mi agente me dijo que era hermosa, pero que tratara de no subir de peso; incluso, me animó a perder algunos kilos. En casa, era la más delgada de mi familia, pero al lado de mis compañeras me sentía gorda”, comentó a la icónica publicación estadounidense.

A los 22 años Noorda, ingresó a un centro de rehabilitación para reunirse con una nutrióloga, quien elaboró un plan especial para que pudiera aumentar cuatro kilos en un mes y empezara a recuperarse.

“No estaba de acuerdo con esa idea, no quería engordar. Le dije a la nutrióloga que iba a intentarlo porque hasta mi representante me pidió que subiera un par de kilos. La especialista me comentó que nadie lo notaría. Le contesté que la gente de la industria ve cada gramo”.

Con mucho esfuerzo, logró aumentar seis kilos y mantener su peso en 55 kg. Kim temía que se notara mucho la diferencia y que dejaran de tomarla en cuenta para desfiles y sesiones de fotos, pero nadie le dio importancia a su nueva figura. Después de permanecer algunos meses en la clínica, comenzó a trabajar de nuevo; no obstante, se sentía insegura de sus piernas y mejillas más rellenas.

“Evitaba las básculas y los espejos. La ropa bonita no me quedaba, no dormía bien. Me preguntaba qué sentido tenía subir de peso”, señaló.

Ahora dice estar más tranquila y menos preocupada por su aspecto, pero el conflicto sigue latente. Marcas como Chanel la han apoyado y alabado su nueva silueta, pero algunos estilistas de revistas (no quiso mencionar nombres) están insatisfechos con ella.

Kate Moss, ha influido con su frase “nada sabe mejor que ser delgada”.

Kate Moss, ha influido con su frase “nada sabe mejor que ser delgada”.
Foto: El Universal

Belleza que vacila

Gemma Ward protagonizó otro episodio en la historia de los desórdenes alimenticios y que explica una contradicción que enfrentan las modelos. La australiana consiguió su primer portada de Vogue EU cuando apenas tenía 16 años, gracias a su look infantil con toques alienígenas, irresistible para los editores de moda.

El éxito de Ward iba en aumento a medida que pasaba el tiempo, pero también fue su peor enemigo. Dejó de ser una niña y se convirtió en mujer. La naturaleza hizo de las suyas y su cuerpo cambió, incorporando una que otra curva.

En 2007, apareció en bikini en el desfile de Chanel y la industria entró en shock . Ya no quedaba nada de aquella esquelética chica y, por supuesto, su carrera cayó en picada. Algunos afirmaron que Gemma estaba deprimida por la muerte de Heath Ledger, con quien mantenía una relación cercana, y que estaba comiendo compulsivamente; sin embargo, otros señalaron que estaba rebelándose en contra del medio.

Lo cierto es que como cualquier otra mujer, las modelos experimentan cambios que no pueden evitar. La industria contrata niñas y espera que lo sigan siendo siempre. ¿Ingenuidad o injusticia? Para Coco Rocha, es ambas cosas.

El look de la temporada es anoréxico, no estamos diciendo que debas convertirte en anoréxica, pero sí debes parecerlo.

“Hace algunos años, cuando pesaba casi 49 kilos, algunas personas me advirtieron que debía perder peso. ‘El look de la temporada es anoréxico, no estamos diciendo que debas convertirte en anoréxica, pero sí debes parecerlo’, me explicaron”, expresó durante la presentación de una iniciativa por parte del CFDA (Council of Fashion Designers of America) para detener el grave problema de la delgadez extrema.

La presión a la que fue sometida llevó a Coco a tomar diuréticos: “Un día ingerí tantos con el estómago vacío que me doblaba del dolor. Esa fue la última vez que le hice algo tan terrible a mi cuerpo”.

El ámbito del modelaje es muy competitivo, lo que lleva a sus representantes a intentar lo que sea con tal de triunfar. Si una de las modelos más exitosas de la historia, Kate Moss, asegura que “nada sabe mejor que ser delgada”, ¿qué deben entender sus seguidoras? Que para ser como ella, hay que dejar de comer.

Lara Stone famosa por romper el estereotipo de super flacas.

Lara Stone famosa por romper el estereotipo de super flacas.
Foto: El Universal

Un espejismo

Lara Stone se hizo famosa por sus curvas y por romper el estereotipo de belleza. Cuando esta holandesa irrumpió en el mundo de la moda, se convirtió en la esperanza de miles de mujeres que no caben en una talla cero.

La musa de Prada ayudó a expandir la visión de algunos miembros de la industria y hasta Carine Roitfeld, editora de Vogue París y de quien se dijo que pesaba a sus modelos para aparecer en la revista, cayó rendida a sus pies.

Con el fenómeno Stone vino una serie de factores que parecen augurar una gran transformación en el modelaje. En el desfile de otoño-invierno 2010 de Louis Vuitton se incluyeron bellezas con más carne, como Bar Rafaeli.

La publicación V Magazine realizó un editorial con modelos de talla grande, en donde Karl Lagerfeld -conocido por su adoración a la delgadez- fotografió a algunas de ellas.

¿Será posible que las curvas dominen finalmente? Quizá no.

Un estudio realizado por la Universidad de Arizona señaló que la imagen de mujeres reales en los anuncios publicitarios, también hace sentir a las consumidoras mal consigo mismas.

Naomi Mandel, miembro de la institución y mercadóloga, explicó:

“Encontramos que las personas presentan una menor autoestima y un deseo más bajo por consumir productos cuando se incluyen modelos curvilíneas o con sobrepeso en la campaña”.

Se puede concluir es que las modelos deben lucir delgadas, más no enfermas, y mucho menos deben convertirse en un ejemplo a seguir.

Para colmo, Lara Stone declaró que está harta de que la vean como la gorda, por lo que decidió someterse a una extenuante rutina de ejercicios que incluye pilates, natación y gimnasio.

Si algo se puede concluir es que las modelos deben lucir delgadas, más no enfermas, y mucho menos deben convertirse en un ejemplo a seguir.

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