Los peligros del modelaje

1 junio, 2013 Revista:No. 22 Etiquetas: , , , , , , , Autor:hojeadas

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Fuente: El Universal

Se piensa que ser modelo es una plataforma para la fama.

Se piensa que ser modelo es una plataforma para la fama.
Foto: El Universal

Todo puede comenzar así: una fotografía en Facebook, el mensaje de un desconocido, una invitación para probar suerte.

—¡¡¡Mamaaaaaaá!!! ¡¡¡Me llamaron de una agencia de modelos!!!

El halago dispara la fantasía. La ilusión está lista para calzarse unas plataformas —entre más altas, mejor— y salir hacia la sesión de fotos.

No tan rápido. Una voz en el teléfono explica a la joven que primero hay que agendar una entrevista para saber si puede formar parte de la agencia.

—¿Entonces nos vemos la próxima semana?

De todos los rumbos de la Ciudad de México, las chicas “elegidas” a través de Facebook —y otras redes sociales— se trasladarán acompañadas por madres y padres desconfiados, o más emocionados que ellas. Es su primer encuentro con alguien a quien llaman booker.

—¿Booker?

—Somos los responsables de la promoción de tu perfil si te quedas con nosotros.

El encuentro apenas dura unos minutos: ¿cómo te defines en una palabra? ¿qué haces? ¿estudias? ¿haces ejercicio? ¿cuidas tu alimentación?

Aprobada.

Una aclaración: “Nosotros no contratamos a nadie porque no somos una agencia de empleo. Representamos modelos y somos los intermediarios con los clientes que nos solicitan perfiles (modelos)”.

Otra aclaración: si te contratan, 10% de tu pago es para la agencia.

—¿Estás de acuerdo?

—Sí.

Firma de una hoja y trámite resuelto. La chica que nunca ha modelado ya tiene un contrato y booker que la representa.

Ahora sí: las fotos para la próxima sesión. Sólo un par de recomendaciones: “Trae contigo tres cambios de ropa y tu cara limpia, sin maquillaje”.

—¿De qué tipo?

—Casual.

—¡¡¡Mamaaaaá!!! ¡¡¡No tengo ropa!!!

Salida urgente de compras: jeans como los que usan las modelos, zapatillas altas como las que usan las modelos, playeras entalladas como las que usan las modelos.

Esa tarde, en la agencia Bravo Model —con “sucursales” en Sao Paulo y Porto Alegre, Brasil— hay un par de chicas que esperan turno frente a la cámara, y una mujer que ronda los 60, dispuesta a probar suerte. Allí las preparan para la sesión, las aconsejan en sus primeras poses y disparan hacia ellas los flashes y el costo de su primer book.

El “Book” son 6 o 7 fotos que tienen un costo de al menos $3500.

El “Book” son 6 o 7 fotos que tienen un costo de al menos $3500.
Foto: BBC Mundo

—¿Book?

—Sí, la carpeta de fotografías que te servirá para presentarte como modelo de agencia.

Son seis o siete fotos en promedio que la agencia entrega a los aspirantes en un plazo de entre 10 y 15 días —a veces más— por 3,500 pesos. Sus fotografías también se integrarán a un catálogo online para que los posibles clientes puedan elegir a cualquiera de sus modelos (perfiles), de acuerdo con el tipo que busca: adolescentes, hombres, mujeres, por estatura. Para desfiles de modas, comerciales, presentación de productos, edecanes: así de amplio es el mundo del modelaje.

Ahora lo que sigue es esperar una oportunidad, que a veces nunca llega…

 

Sus fotografías también se integrarán a un catálogo online para que los posibles clientes puedan elegir.

Para que no haya malos entendidos, Bravo Model, en su perfil de Facebook, advierte a quienes aspiran a convertirse en modelos:”“Chicos, como les explicaron, somos una agencia de modelos, no de empleo. Estamos sujetos a lo que el cliente solicite para promover a nuestros perfiles. Si no hay llamado para su tipo de perfil, no es culpa de ustedes, pero tampoco de nosotros, porque nuestra responsabilidad es promover perfiles en moda y publicidad. Saludos!”

La fama del modelaje se ha deslavado en escuelas patito, agencias fraudulentas y promesas que alimentan la ilusión de adolescentes y jóvenes.

¿El glamour vendrá después? Es posible que no. La fama del modelaje se ha deslavado en escuelas patito, agencias fraudulentas y promesas que alimentan la ilusión de adolescentes y jóvenes, hombres y mujeres. Para muchos de ellos, el mercado de trabajo serán las “pasarelas” de ropa de catálogo, las tiendas departamentales y los artículos de bisutería. Apenas recibirán un sueldo, los acecharán personajes de dudosa reputación y muchos sabrán que “modelo” es hoy sinónimo de edecán, anfitriona (hostess), demostradora o promotor de productos en las calles.

Un mundo de fantasía

En la Ciudad de México se encuentra la Escuela de Personalidad, Modelaje y Actuación de Érika Morán, instalada en un departamento dividido en cuatro habitaciones, con una recepción y un pasillo, en el que domina un aire de pasado.

Había que enseñar a “las chicas” no sólo a caminar, sino a “comportarse”, porque “muchas venían de lugares donde no se conocían todas las reglas de urbanidad”, dice Érika Moran de aquella edad de oro de su escuela en la que incluso, dice, tuvo entre sus alumnas a Lupita Jones, quien fue la primera Miss Universo mexicana. “Aquí las enseñábamos no sólo a caminar, sino a tomar los cubiertos, a sentarse de manera apropiada y conducirse como unas damas, cosa que antes sí se apreciaba”.

Ahora se da oportunidad a modelos morenas.

Ahora se da oportunidad a modelos morenas. Foto: El Universal

Los tiempos han cambiado, dice Érika Morán, cuya reputación se pone en duda en las redes sociales, donde circulan críticas de que su escuela es un fraude y ella, una “racista”. Difícil juzgarlo porque en su escuela no ronda el estereotipo de modelo: no hay chicas muy altas ni rubias, ni de piernas alargadas y ropas que humillan. Aquí, por el contrario, las hay bajitas, redondas, morenas, de cabello negro y ropas sencillas. Ellas también quieren ser modelos.

Y por qué no, dice Morán, si el estereotipo que predomina ahora son las latinas. “Hasta a Barbie le pintaron el pelo de oscuro”. Escucharla, anima: “Lo que importa es sentirse bien con lo que eres, por eso otra de las cosas que manejamos aquí es el aumento de la autoestima y la seguridad”. Toda una profesional de la superación personal que exalta el valor de “crear modelos de personas” y formar a jóvenes “con clase”, quienes tienen asegurado con ella un contrato con Televisa, TV Azteca, Canal Once y hasta Disney Channel.

—Honestamente, ¿el modelaje no está enfocado a gente de cierto estrato social?

—Yo trabajo para la clase baja, casi no admito modelos extranjeras, tengo algunas pero casi no, y voy a decir por qué: la clase que tiene que superarse es la clase que no tiene oportunidades, porque la clase de arriba tiene muchas oportunidades, de trabajo y demás. En cambio, la clase de abajo es la que está hambrienta de superación personal, la que está necesitada de un trabajo en el cual formarse de algún modo para obtener ingresos que ayude a la gente a acabar su carrera o apoyar a su familia. Yo por eso me enfoco a mi clase popular.

Modelo es hoy sinónimo de edecán, (hostess), demostradora o promotor de productos.

Modelo es hoy sinónimo de edecán, (hostess), demostradora o promotor de productos.
Foto: El Universal

A la caza de ilusiones y negocio

Cynthia es una chica de 17 años que vive con sus padres y cinco hermanos. Estudia en el Colegio de Bachilleres y es baterista y vocalista del grupo de música norteña que dirige su papá y en el que participan sus seis hermanos.

“Lo que sea de cada quien, mi hija es buena cantante”, dice Betto, su papá y líder del grupo.

Cynthia comenzó en la música desde pequeña y su grupo ya ganó un concurso en el programa Qué tarde tan padre, de Televisa, conducido por Cecilia Galeano. “Nos entrevistaron en BandaMax, en la revista Furia Musical, en La Oreja”.

El escenario, las cámaras y las luces iluminaron la imaginación de Cynthia. Ahora está segura de que la música y el modelaje son lo suyo. Sobre todo luego de que Bravo Model, de la nada, la contactó por Facebook hace tres meses, aproximadamente. “Me mandaron un mensaje en el que me preguntaron si me interesaba una entrevista con ellos para formar parte de su agencia”.

Dudó, desconfió, pero pudo más la emoción y la curiosidad. Se arriesgó, admite, y le dio sus datos a la persona que la había contactado por la red social. La llamaron y concertaron la cita. A la semana siguiente, Cynthia se trasladó con su papá, donde la recibió “la señorita Cassandra2. Unos días después de la entrevista, llamaron para avisarle que había sido aceptada en la agencia y que tenía que regresar para una sesión de fotos y su book. Tenía que llegar sin maquillaje y con tres cambios de ropa. No tenía idea qué llevar, pero tomó unos shorts, unos pantalones y un par de blusas. Ropa normal, dice ella.

A pesar de que nunca había posado para una cámara, se sintió cómoda. Había música y el fotógrafo ayudó. “Él me decía qué hacer, cómo pararme, qué pose tomar… Creo que no salió mal para ser la primera vez”.

Pero si llega algún contrato, el 10% va para la agencia.

Al final de la sesión, le recomendaron trabajar en su “facilidad de palabra” —”como los artistas”, dice— y cortarse el cabello. Salió de allí y lo hizo: un corte “más moderno” para empezar. También firmó un documento que la autoriza a trabajar con otras empresas si quiere, pero si llega algún contrato, el 10% va para la agencia. Firmó, y mes y medio después volvió con 3,500 pesos para su book. Ahora ya aparece en los “perfiles” de la empresa y está lista para recibir ofertas de trabajo… No, todavía no llegan.

“Apenas hace una semana que publicaron mis fotos”, y confía en que pronto llegará algún contrato. De hecho, participará en su primera pasarela de ropa por invitación de una empresa, que también la contactó a través de Facebook hace un año. Cynthia entonces estaba muy ocupada en la escuela y rechazó la invitación. Pero insistieron recientemente y aceptó, porque ahora sí ve en serio su futuro en el modelaje.

No hubo pago por la pasarela en la que participó.

Eso sí. Primero fue con su papá a ver cómo trabajaban. “No me dieron una dirección. Me dijeron que ellos pasarían por nosotros al Metro, y de allí nos llevaron a sus oficinas”. Ni ella ni su papá saben decir a dónde los llevaron. Pero allí vio a otras chicas ya modelando ropa y se entusiasmó. No hubo pago por la pasarela en la que participó modelando la ropa en venta de remate de la empresa. No le pagaron, dice, porque no está “de cajón”. Pero confía en que si se queda con ellos le pagarán en el futuro. Por ahora le entusiasma su primera pasarela, los vestidos nuevos, las promesas de zona VIP para ella y sus compañeras, y la limusina a su disposición.

Qué opina Betto de la afición de su hija por el modelaje: “La apoyo completamente porque yo también fui modelo en Televisa: de ropa, cinturones, botas, hasta de un traje de charro que después usó Vicente Fernández, y salí en la portada de un periódico”. Nomás que se cuide, le dice, porque “los hombres se la van a querer fregar”.

Con el gusto de Cynthia por la música y el modelaje, compite también su deseo de estudiar leyes en la UNAM. Pero si de elegir se trata, ella quiere ser artista.

Actualmente hay modelos de manos, de pies, etc.

Actualmente hay modelos de manos, de pies, etc.
Foto: El Universal

Para todos hay

Entre advertencias sobre las escuelas patito y las falsas agencias que predominan en el mercado, al margen de cualquier regulación —pues no hay autoridad responsable de vigilar su operación ni sancionarlas—, Érika Morán asegura que el mundo de la moda es hoy más democrático que antes. “Se han abierto los espacios porque el modelaje ya no es sólo alta costura, modelos altas y muy delgadas”. Por sus palabras, parece que hoy el mercado no pide sólo modelos completas sino en partes: “Las hay de manos, de pies, de piel, y no sólo para ropa, sino para accesorios, artículos, promocionales y espectaculares”.

Habla desde una oficina de “fantasía”, donde hay flores de plástico, revistas de fecha incierta, figuras de diosas de yeso y porcelana, afiches del mundo de la moda y la publicidad, y fotografías suyas con personalidades de la política y el espectáculo muy a la vista, también, está el envase de una marca de shampoo en el que aparece una niña. Otro de sus talentos, asegura. Morán defiende que los niños incursionen en el modelaje porque “entre los 5 y 8 años reafirman su autoestima”.

Existen cursos de verano para niños que desean modelar.

Existen cursos de verano para niños que desean modelar. Foto: El Universal

Ahora mismo su escuela ofrece un curso de verano en el que hay niñas y adolescentes. Al menos tres rondan los cinco años y la obedecen de inmediato cuando les ordena: “A ver, chiquitas, modelen”. Una tuerce la cadera, otra gira sobre su propio eje. Pero una se niega y sobre su cabeza cae un coscorrón. Juegan a ser modelos o artistas en un pequeño cuarto que parece cocina. Al lado, en el salón principal, tres jóvenes se preparan para la semifinal del certamen Elite Model Look, que se llevó a cabo en un hotel de la Ciudad de México.

Ellas son Daniela, Priscila y Laura, estudiantes de preparatoria, medicina y periodismo. Son jóvenes de entre 17 y 21 años que quieren ser un ejemplo para otras niñas, aparecer en portadas de revista y vivir de las pasarelas. Una de ellas, por lo pronto, paga su carrera en la Escuela de Periodismo, gracias a trabajos como modelo. Las tres habían superado la etapa de preselección que Elite Model llevó a cabo en una plaza comercial del sur de la Ciudad de México. Ahora se preparaban de la mano de la maestra de modelaje de la academia, que las instruye en poses y pasos sobre una alfombra ya desgastada, que sirve de pasarela en un salón cubierto de espejos de pared completa.

Ninguna ganó. En el concurso de Elite Model Look había 40 jóvenes de todo el país que hicieron pasarela frente a una mesa de jurados en el corredor principal del hotel. Primero en jeans y tacones, después en traje de baño y tacones. Viene a la mente la frase que un día antes se pronunció: “Serás bellísima si sabes caminar. Ya decía María Félix que la belleza está en los pies”. ¿Aun en aquellos zapatos cuyos tacones rebasan los 12 centímetros de altura? Hay que suponer que sí, porque todas caminan sobre plataformas tan altas como sus aspiraciones. No era para menos. Dicen que Elite Model es una de las agencias más importantes en el mundo y cada año sale en busca de talentos para una final internacional. La ganadora asegura un contrato con la firma y una vida de modelo como a la que aspiran Daniela, Prisicila y Laura.

La industria es muy cruel y en esta carrera hay muchos vicios y gente mala.

La industria es muy cruel y en esta carrera hay muchos vicios y gente mala.
Foto: El Universal

Un mundo muy difícil

En las redes sociales hay decenas de escuelas y agencias de modelos que llenan sus muros en Facebook con las fotos de jóvenes que piden una oportunidad. La mayoría no publica dirección ni teléfonos donde contactarlas. A veces comparten un correo electrónico y ofrecen ofertas de trabajo para edecanes, anfitrionas o demostradoras de productos.

Falsas agencias que predominan en el mercado al margen de cualquier regulación, porque no hay autoridad responsable de vigilar su operación.

Érika Morán advierte que en muchos casos se trata de escuelas patito y las falsas agencias que predominan en el mercado al margen de cualquier regulación, porque no hay autoridad responsable de vigilar su operación ni proteger la seguridad o los intereses de sus “clientes”. De modo que si prometen y no cumplen, no hay nada qué hacer.

“Si te dan una tarjeta sólo con un teléfono celular, cuidado. No puedes confiar en ningún lugar que anote una dirección y teléfono fijo”, dice . Pero aún allí donde hay una oficina, caben las dudas. Será por un fenómeno que los expertos en moda llaman “las agencias de pedidos especiales” o “agencias de feos”, donde enganchan a gente normal para trabajos menores.

“Son agencias que te cobran 700 pesos por el trabajo de 3 o 4 horas de una modelo no profesional, que no cumple con las expectativas de calidad por su cutis, su cabello o su cuerpo”, explica el fotógrafo Alfredo Pelcastre, de la agencia Mondaphoto.

Su mirada hacia las modelos es dura y advierte de una realidad que no ha llegado a los sueños adolescentes. “La industria es muy cruel y en esta carrera hay muchos vicios y gente mala que trata a las modelos como objetos”. Nada más alejado que una vida de glamour, dice, porque tienen que comenzar muy jóvenes, a los 13 o 14 años y puedes durar como modelo hasta los 27 o 28 si es muy guapa, pero su vida útil es acaso de 5 o 7 años. A las más grandes la gente ya no las quiere”.

Son chicas que sacrifican muchas cosas para ser modelos: la niñez, la inocencia, su juventud, fiestas, amigos, novios y, sobre todo, comida; la industria les exige mucho en ese aspecto, dice: “Yo he fotografiado chicas que pesan 50 kilos y aun así las ven gordas”.

Sufren sesiones de 4 horas en tacones muy altos.

Sufren sesiones de 4 horas en tacones muy altos.
Foto: El Universal

De modo que no cualquiera tiene un lugar en el mundo del modelaje. “Muchas chavitas piensan que ser modelo nada más es verse bien y pararse frente a una cámara”. Pero no, aclara. La modelo tiene que estar preparada física, mental y conceptualmente. Saber de moda, tendencias, fotografía y fotógrafos, cuidar su cuerpo y su cutis y, al mismo tiempo, estar dispuesta a maltratar su cabello, usar ropa que no le queda y zapatos que la lastiman. “Me ha tocado fotografiar chavas a las que el coordinador de moda trae zapatos uno o dos números más pequeños que su talla y ellas tiene que estar en una sesión más de 3 o 4 horas paradas con esos tacones”.

Todavía hay muchos vacíos de ley en derechos de autor, prestaciones de tu imagen para fotografías, videos, etcétera.

El maltrato, dice Pelcastre, se extiende a sus propias condiciones de trabajo en las agencias, que tienen contratos a veces muy “manchados” para ellas porque en México “todavía hay muchos vacíos de ley en derechos de autor, prestaciones de tu imagen para fotografías, videos, etcétera”.

En pocas palabras, las modelos siempre hacen lo que otros quieren y las agencias todavía suelen llevarse entre 60 y 70 por ciento de lo que ganan. “A una modelo no tienes que convencerla, ella tiene que hacer lo que tú digas a la hora que tú digas”.

Frente a un mercado competido, de carrera corta y muchos sacrificios, Pelcastre advierte que hay cada vez más modelos interesadas en forjarse un futuro fuera del modelaje, “porque son muy conscientes de que la industria en algún momento las va a desechar y eso llega mucho más rápido que tarde”. Además, no en todos los casos se cumple el mito de que las modelos son vacías o huecas.

“Como en todas las profesiones, hay en diferentes personas y personalidades, gente que es mucho más brillante que otra. Yo he conocido modelos muy brillantes, con carreras universitarias, maestrías y posgrados. Hay una conciencia en ellas que no había 10 años atrás”.

Y otra cosa: para ser modelo hay que saber que hay que gastar mucho. Un buen book para una modelo con aspiraciones tiene un costo de entre 25 mil y 30 mil pesos.

Habrá que repetir las palabras de Pelcastre a los jóvenes que todos los días dejan un mensaje en Facebook, llaman, hacen antesala en agencias y gastan en escuelas patito, esperando una oportunidad.

Sacrifican muchas cosas: la niñez, la inocencia, su juventud y sobretodo la comida.

Sacrifican muchas cosas: la niñez, la inocencia, su juventud y sobretodo la comida.
Foto: El Universal

No basta con ser bonita

Ayli Sánchez tuvo su primera y única experiencia como modelo a los 14 años. En una Expo Quinceañera se le acercó un hombre para ofrecerle modelar vestidos de 15 años para una revista. Ella quiso y su madre aceptó. Aylin ganó mil pesos y anotó el modelaje como una meta en su vida, al lado de la carrera de arquitectura que espera estudiar al concluir la preparatoria.

“Me gustaría ser una modelo bien, una de esas chica que salen en las revistas. Además, creo que se me da de la nada posar frente a una cámara”. Es el sueño de una joven acostumbrada al halago. “Creo que todo esto comenzó porque la gente le decía ‘qué hermosa cara tienes’, ‘qué bonita estás’, y ella fue creciendo con eso”, dice su madre.

Aylin complica la vida de sus padres con su deseo de ser modelo. Ella dice que la apoyan, pero su madre confiesa que la idea no la entusiasma y se queja de los días que pierde en el trabajo por acompañarla a sus recorridos por agencias.

“Tengo muchísimas dudas, no conozco ese ambiente y tengo miedos. Me da pavor el tema de la trata de blancas, que le ofrezcan hacerla famosísima y se la lleven a otro lado”. Aylin escucha a su madre con escepticismo y de vez en cuando alza los ojos buscando en el techo paciencia. Acepta, sin embargo, que sabe muy poco sobre la trata de personas, pero sí le han dicho que la prostitución es un riesgo en el mundo del modelaje y admite que uno de sus temores es caer en alguna agencia de mala fama. “Hay agencias que te dicen: te ofrecemos esto y después te la van cambiando” Lo sabe porque ha explorado el terreno en internet, que al parecer se ha convertido en una buena vía para “cazar” talentos.

Como a Cinthya, también la contactaron por Facebook y ella, sin reservas, les dio su número telefónico. Hasta ahora su madre sabe eso. “Sólo me dijo que la contactaron por Face, pero no sabía cómo habían conseguido el teléfono de casa. Incluso llamé al fotógrafo de los vestidos de 15 años para saber si él había dado nuestros datos”.

Ilya reprende a su hija con la mirada. Pero en el momento no pudo negarle el gusto y la llevó a la entrevista, la sesión de fotos y hasta firmó “el contrato” con ella, pues Aylin es menor de edad. Con trabajos pudo pagar el book de 3,500 pesos, gracias a un dinero extra que había recibido el padre. “Somos una familia normal, y no puedo decir que tenemos una buena situación económica, porque no es así, estiramos los salarios hasta donde podemos”.

Ilya hace lo que puede para contener las ansias de modelo de su hija, pero sabe que un día ya no podrá protegerla ni cuidarla. Mientras tanto, la presiona para que estudie, acabe una carrera y no se fíe de nadie.

Para Aylin, el modelaje es por el momento sólo un pasatiempo, pero “podría decir que daría todo por eso, aunque todo depende de lo que me pidan”. (Con información de Aminetth Sánchez)

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