Trastornos alimenticios

1 junio, 2013 Revista:No. 22 Etiquetas: , , , , , , Autor:hojeadas

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (6 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…

Fuente: El Universal

Un alto nivel de obsesión al centrar su vida en la comida.

Un alto nivel de obsesión al centrar su vida en la comida.
Foto El Universal

Desnutrición, hernias, desgarres en la garganta, daño en el esmalte de los dientes y, en casos extremos, infertilidad, son las principales consecuencias físicas de la bulimia y anorexia que afecta a niñas de entre 14 y 15 años, aunque ya se tienen los primeros registros de menores de 10 años anoréxicas.

La bulimia se presenta con mayor frecuencia que la anorexia.

La bulimia se presenta con mayor frecuencia que la anorexia y en este trastorno las jóvenes comienzan a vomitar y a usar laxantes como medidas —para ellas— emergentes con el fin de compensar la ganancia de peso, pero sin advertir los riesgos mortales de esta práctica.

La edad de inicio de la anorexia es a los 10 años.

La edad de inicio de la anorexia es a los 10 años.
Foto: El Universal

El comienzo

Se ha observado que la edad de inicio de la anorexia es a los 10 años, mientras que en las mujeres de entre 25 y 30 años se destaca un nivel alto de obsesión al centrar su vida en la comida —cuántas calorías o gramos de kilo, cuántos platos o incluso cucharadas se consumieron— y no se pueden concentrar en las relaciones sociales y en los estudios, por lo que existe un alto índice de fracaso académico.

Y no se pueden concentrar en las relaciones sociales y en los estudios.

Édgar Denova Gutiérrez, de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), dice que con estas prácticas se registran alteraciones en la memoria y en las funciones ejecutivas, que son el conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas.

Se alteran también la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente, añade el especialista.

Las anoréxicas tienen un peso 15% abajo y las bulímicas un peso normal o sobrepeso.

Las anoréxicas tienen un peso 15% abajo y las bulímicas un peso normal o sobrepeso. Foto: El Universal

Alteraciones psicológicas

Escoto Ponce de León especialista en la materia, sostiene que las chicas que padecen este trastorno por más de cuatro o seis años consecutivos tienden a presentar diversos cambios en su organismo.

“Por ejemplo, les comienza a salir un vello delgado que es la forma en que el cuerpo se defiende de la pérdida de calor y hay alteraciones en funciones biológicas vitales como la menstruación”, señala.

De acuerdo con los especialistas, la diferencia entre las anoréxicas y las bulímicas es que las primeras manejan un peso 15% abajo de lo normal; en tanto que las bulímicas generalmente tienen un peso normal o presentan sobrepeso porque tienden a comer grandes cantidades y compensan esa ganancia de peso con el vómito inducido.

Por otro lado, Denova Gutiérrez comenta que en México no hay datos sobre cuántas chicas que padecen algún trastorno alimentario llegan a “curarse”. Cita que en países como Inglaterra 33% de pacientes con anorexia se curan; 60% con bulimia se recuperan y el resto reincide a lo largo de su vida, pasando de un trastorno a otro.

Jessica Mejía Castrejón, otra especialista de la UAEM, señala que existen conductas de riesgo asociadas a la imagen corporal como las dietas y el excesivo ejercicio, y citó que los mexicanos que llevan a cabo regímenes alimenticios “severos” se encuentran más insatisfechos con su imagen corporal en comparación con quienes no llevan alguna dieta.

Un bombardeo continuo sobre un ideal del cuerpo una de las causas.

Un bombardeo continuo sobre un ideal del cuerpo una de las causas.
Foto: El Universal

Afrodita agonizante

Recientemente se descubrió la existencia de una conexión directa entre los trastornos alimentarios y patologías como la depresión, falta de autoestima y el trastorno dismórfico corporal, en el cual una mujer u hombre delgados siguen percibiéndose como “gordos” o pasados de peso.

Pero, ¿cuál es el motor que puede impulsar a una chica o niña a buscar la perfección física de su cuerpo aún a costa de su salud?

Para Gabriela Mora Araujo, especialista de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UAEM, entre los factores que con mayor frecuencia inducen a la pérdida de peso son los efectos de un bombardeo continuo a través de los medios de comunicación, como la televisión, el cine, internet y las revistas, en los que se difunde profusamente un ideal “mal concebido del cuerpo femenino perfecto”.

“También influye la fuerte promoción de dietas o productos ‘milagrosos’, alimentos lights y el fomento de la idea errónea de que el secreto para alcanzar la felicidad se encuentra en conseguir un cuerpo femenino delgado”, indica la investigadora.

De igual manera, destaca, contribuyen factores socioculturales, como la creencia moderna y generalizada de que el estar delgadas (os) implica altos logros, éxito social y económico y planes muy ambiciosos a futuro.

Un indicador es que después de comer mucho se retiran al baño.

Un indicador es que después de comer mucho se retiran al baño.
Foto: El Universal

Pierden peso de forma progresiva

Mora Araujo asegura que las pacientes que sufren de anorexia nerviosa generalmente inician con el autoplanteamiento de iniciar un programa de adelgazamiento con dietas acompañadas de un aumento de actividad física. “La pérdida de peso inicia progresiva y lentamente sin causar alarma, sólo hasta que existe la negativa a comer; es muy marcado el enflaquecimiento y se hace evidente la amenorrea”, advierte.

Esta enfermedad, asegura Gabriela Mora Araujo, también se presenta en los varones, aunque en menor grado, y tiene como síntomas de alarma la negativa a mantener el peso corporal en edad y talla; el temor irracional a subir de peso, pues existe un gran miedo a engordar y, en el caso de las mujeres, la ausencia de tres ciclos menstruales.

Uno de los indicadores para detectar este padecimiento es que generalmente las niñas comen grandes cantidades de comida y luego se desaparecen de la mesa para ir al baño y “corregir” (desde su punto de vista), la ganancia de peso con prácticas como provocarse el vómito o el uso de laxantes.

Se les “marcan” sus dedos (generalmente índice y medio) con el ácido del estómago, formándose manchas amarillas.

Otro signo es cuando a las chicas que inician dicha práctica se les “marcan” sus dedos (generalmente índice y medio) con el ácido del estómago, formándose manchas amarillas o una especie de callo cerca de los nudillos de su mano diestra.

Sin embargo, quienes ya están muy avanzadas, utilizan diversas técnicas, “mientras más tiempo tiene el trastorno más cuidan no tener signos visibles”, dicen especialistas.

Consuelo Escoto también advierte al respecto que estos trastornos no son exclusivos de personas de clases económicas altas, como en un tiempo se llegó a pensar, ya que existen datos de este tipo de prácticas en todos los estratos sociales, influenciados por el modelo de delgadez.

Navegación << Carta Editorial ¿Por qué será….? >>

Los comentarios están cerrados.