Aventura de mochilazo

1 julio, 2013 Revista:No. 24 Etiquetas: , , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

Los mochileros deben elegir destinos seguros y accesibles

Los mochileros deben elegir destinos seguros y accesibles
Foto: El Universal

Ahora en temporada de vacaciones, muchos universitarios se enfrentan a la disyuntiva entre elegir un paquete de lujo y la aventura con mochila al hombro. Por lo general, escogen esta última opción.

Algunos destinos en México convienen al mochilero más que otros, por cuestiones de precios, accesibilidad, seguridad y comodidad. Por eso, y porque la temporada está a la vuelta de la esquina, proponemos los que, en nuestra opinión, son los mejores destinos mochileros para estas vacaciones.

Guerrero Negro: tras las ballenas

Guerrero Negro es lugar extraño y de poco interés hasta que llegan las ballenas.

Guerrero Negro es lugar extraño y de poco interés hasta que llegan las ballenas.
Foto: El Universal

Guerrero Negro, en la Península de Baja California, tiene el aspecto que muchos atribuirían a Marte, o quizá a Venus. A la mitad del desierto, con el mar al lado y extensiones de kilómetros y kilómetros cubiertas de sal (el sitio es una salina natural), Guerrero Negro es lugar extraño y de poco interés durante buena parte del año. Eso, hasta llegado el invierno, y con él la temporada de ballenas. Las primeras aparecen a mediados de diciembre. En febrero ya se pueden contar cientos de ballenas grises que llegaron para tener sus críos en aguas más cálidas.

Guerrero Negro, en la Península de Baja California, tiene el aspecto que muchos atribuirían a Marte.

El Malarrimo, que es a la vez el mejor restaurante, hotel y operador de tours para ver las ballenas cita a sus huéspedes temprano por la mañana, cuando el frío arrecia, los transporta al embarcadero y pasea durante tres horas en la laguna. Las ballenas, que las hay más o menos tímidas, se acercan a las lanchas para ser mimadas o para dar un buen susto a los pasajeros pasando debajo de ellos. El costo del tour es de 400 a 550 pesos por persona, e incluye un refrigerio, un jugo y una fruta.

Cómo llegar

Se puede llegar a Guerrero Negro en 10 horas tomando un bus desde Tijuana, en Baja California, o desde La Paz, en Baja California Sur; recomendamos los autobuses ABC o Águila. Para llegar a la Paz y tomar el autobús (o pedir aventón), los mochileros pueden tomar el Baja Ferry desde Mazatlán o Topolobampo, por un costo de aproximadamente 800 pesos.

Puerto Escondido sirve de puerta a una infinita serie de playas.

Puerto Escondido sirve de puerta a una infinita serie de playas.
Foto: El Universal

Puerto Escondido: un clásico que no cansa

Quizá sea redundante mencionar, como tantos otros, a la costa oaxaqueña para vacacionar. Pero ocurre que con sus palmeras, su gente, sus hostales y su ambiente tan único, las playas de Oaxaca siguen siendo el epítome de los destinos mochileros mexicanos.

Las playas de Oaxaca siguen siendo el epítome de los destinos mochileros mexicanos.

La ciudad de Puerto Escondido sirve de puerta a una infinita serie de playas como Zipolite, Mazunte, Pochutla y San Agustinillo. En éstas, después de pagar una hamaca de 60 pesos en hostales como el Carlos Einstein en Mazunte, o una preciosa cabaña para dos personas por 1350 pesos en Hotel El Copal, la gente se dedica a nadar, echarse en la arena y comprar pescadillas o tlayudas a la gente local.

Durante el día, para quienes ya tuvieron suficiente del sol y el mar, se hacen las «cascaritas» de futbol en la playa, las batucadas o los grupos de malabaristas.

Cómo llegar

Se puede tomar un autobús (Autobuses de Oriente, Ómnibus Cristóbal Colón hacen corridas diarias) de las terminales del Norte, Tapo o Taxqueña; el recorrido dura aproximadamente 17 horas y el costo es de 754 pesos (Ómnibus Cristóbal Colón desde la TAPO).

Una vez en Puerto Escondido se realiza el traslado de aproximadamente una hora a Puerto Ángel, San Agustinillo, Mazunte o Zipolite en buses o taxis colectivos o privados. Las playas se encuentran, todas, a no más de 10 minutos de distancia entre sí, y los taxis colectivos pasan todo el día.

Tiene la facha de un pueblo abandonado, bohemio y fantasmagórico.

Tiene la facha de un pueblo abandonado, bohemio y fantasmagórico.
Foto: El Universal

Real de Catorce: desierto sagrado

La aventura por Real de Catorce no es exclusiva del laberinto de callejones de este antiguo pueblo minero: se extiende también por el desierto.

Si entre tus planes no cabe reservar unos días para vivir una experiencia de contacto contigo mismo y con la naturaleza en el desierto, entonces realiza un recorrido a través de Wirikuta, el nombre con que los huicholes se refieren a su desierto sagrado, para llegar a Real de Catorce a bordo de un jeep Willy.

Se trata de un todo terreno utilizado en la Segunda Guerra Mundial que presume ser el único medio de transporte capaz de afrontar el hostil trayecto del desierto. Sortea empinadas veredas de la Sierra Catorce que alcanzan hasta 3 mil metros de altura y llévate una probadita de este místico desierto frecuentado por sabios, guerreros y chamanes de tribus nativas como huicholes y navajos.

La aventura por Real de Catorce no es exclusiva del laberinto de callejones de este antiguo pueblo minero: se extiende también por el desierto.

Real de Catorce, denominado Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo desde 2001, vivió su esplendor en el siglo 19 y su declive en 1910, con la Revolución, cuando se suspendieron los trabajos mineros definitivamente.

Tiene las reminiscencias de un pueblo abandonado, neohippie, bohemio y fantasmagórico y una encantadora atmósfera donde conviven el poder del desierto y su árida belleza con la mágica personalidad de los restos de las construcciones del siglo 19.

Cómo llegar

Si vas en auto puedes tomar la carretera número 57 (México-Laredo), al pasar Matehuala, seguir por la carretera 62 hacia Zacatecas. Después de pasar el pueblo Cedral, recorrer 30 kilómetros para encontrar el entronque.

Por autobús se llega desde la Terminal Terrestre Potosina, en la capital del estado, hay corridas cada hora con destino a Matehuala. Ahí salen autobuses al pueblo.

Travesía en Willys: Desde Matehuala, a 193 kilómetros de San Luis Potosí, partir hacia Estación Catorce.

Rumor de gente, aroma a cacao y café y textiles multicolores que se venden.

Rumor de gente, aroma a cacao y café y textiles multicolores que se venden.
Foto: El Universal

San Cristóbal: joya sureña

Cuando se piensa en San Cristóbal de las Casas de inmediato vienen a la mente los zapatistas y su revolución de 1994. Pero este pueblo chiapaneco tiene mucho más que ofrecer que turismo revolucionario: sonidos de campanas en iglesias maravillosas, el rumor constante de la gente y el ir y venir de los productos en sus mercados, el aroma a cacao y café que sale de ciertos locales, los textiles multicolores que se venden en la calle.

Este pueblo chiapaneco tiene mucho más que ofrecer que turismo revolucionario.

Ubicado a cerca de una hora en automóvil de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal es la base ideal para explorar los alrededores: Zinacantán, San Juan Chamula, Tenejapa y San Andrés no se encuentran muy lejos, y el sitio arqueológico de Palenque se encuentra a unas cuatro horas. Desde ahí se puede llegar también hasta Guatemala, a Quetzaltenango.

San Cristóbal de las Casas es uno de esos lugares en los que lo más recomendable es dejarse llevar. Caminar por las calles y admirar los tejados y las paredes rojas, de pronto entrar a una librería o a una tienda de recuerditos, muy al estilo mochilero. Así, de pronto, puede ser que entres en uno de los talleres que se dedican a tejer con telares de pedal, o que acabes un pequeño museo que de primera vista te había parecido tan solo una casa.

Cómo llegar

Para llegar a San Cristóbal de las Casas se puede volar a Tuxtla Gutiérrez y desde ahí seguir en taxi a San Cristóbal. Si el presupuesto es limitado, hay que tomar un autobús en la terminal de ADO.

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