Vence el miedo a volar

1 julio, 2013 Revista:No. 24 Etiquetas: , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

Aerofobia es el temor a volar en aviones y es bastante común

Aerofobia es el temor a volar en aviones y es bastante común
Foto: Agencia Reforma

Ritmo cardíaco acelerado, falta de aire, sudoración excesiva, sensación de encierro, bloqueo en la movilidad corporal… Cuando alguien se enfrenta a la aerofobia, como se denomina al temor a volar en aviones, siente que se encuentra ante un peligro real a bordo de una aeronave, sin escapatoria alguna y sin posibilidades de ejercer el autocontrol.

Siente que se encuentra ante un peligro real a bordo de una aeronave, sin escapatoria alguna.

La aerofobia existe por sí misma o es una manifestación de una o más fobias, como la claustrofobia (temor a los espacios cerrados) o la acrofobia (miedo irracional a las alturas).

En cualquier caso, la gran mayoría de las personas que sufren de pánico al volar tienen una gran habilidad: una imaginación nutrida y eficaz que construye los más trágicos escenarios. Su capacidad de concentrarse en todo lo que podría salir mal durante un vuelo causa tensión física y hace que la línea que divide la realidad de su tenebrosa fantasía se vuelva cada vez más borrosa hasta que se sienten ante un peligro verdadero, aunque todo esté bien a su alrededor.

Ayuda mantener mente y vista ocupadas con revistas, juegos o música relajante.

Ayuda mantener mente y vista ocupadas con revistas, juegos o música relajante. Foto: El Universal

Los expertos recomiendan a quienes sufren de este padecimiento mantener la mente y la vista ocupada con revistas coloridas, juegos o música relajante.

Además, se recomienda pedir permiso para visitar al piloto en la cabina tan pronto uno suba al avión, aunque esto último cada vez es más difícil debido a las medidas de seguridad, o bien establecer contacto con él o cualquier otro miembro de la tripulación. Saber que una persona real se preocupa por sus pasajeros, y no una voz en off, puede funcionar como fuente de consuelo y tranquilidad.

Nos agarró una turbulencia muy fuerte y decidí no volver a subirme a un avión.

«Mi papá es piloto jubilado de Aeroméxico y yo volaba mucho con él. Pero un día cuando yo tenía 14 años nos agarró una turbulencia muy fuerte y decidí no volver a subirme a un avión. Sólo supere el miedo a volar cuando estudié la carrera de piloto y comprendí cómo volaba un avión, los sistemas de seguridad y todo. Me di cuenta que me había creado un miedo ficticio», cuenta Rafael Coppola, quien fue piloto de aviones comerciales durante 16 años y ahora da cursos para superar el miedo a volar.

Existen muchas razones por las que volar en avión es muy seguro.

Existen muchas razones por las que volar en avión es muy seguro.
Foto: El Universal

Coppola basa su método de sanación en analizar con la gente qué trauma causó su fobia, para después explicarles el funcionamiento de un avión. Resuelve todas las dudas de los pacientes acerca de los sistemas de seguridad, de lo que sucede cuándo hay una turbulencia y pone en claro las razones por las que volar en un avión es muy seguro. Además, utiliza métodos de neurolingüística para «reprogramar» a la mente y sustituir los mensajes de miedo por mensajes de seguridad.

En realidad volar es realmente seguro.

«En realidad volar es realmente seguro. El problema nunca será un riesgo físico, sino emocional y psicológico», concuerda el Capitán Bunn, piloto y terapeuta especialista en aerofobia. Pero Bunn sostiene que hay veces que este padecimiento no se puede tratar explicándole al paciente que su miedo es irracional, sino combatiendo las raíces de este temor, que no siempre se basan en un trauma relacionado con un avión.

El problema nunca será un riesgo físico, sino emocional y psicológico.

El problema nunca será un riesgo físico, sino emocional y psicológico.
Foto: El Universal

Tratar una fobia

«Cuando los sentimientos de miedo no se pueden controlar de manera consciente, el control automático que trabaja en el plano inconsciente necesita ser equilibrado y para eso se requiere ayuda profesional», comenta el capitán Tom Bunn, presidente de SOAR, una institución estadounidense fundada en 1982 para ayudar a enfrentar la aerofobia desde los puntos de vista psicológicos y aeronáuticos.

El Capitán Bunn, además de ser piloto de la fuerza aérea de Estados Unidos y piloto de líneas aéreas comerciales, desarrolló sistemas de seguridad en los aviones y en 1990 adquirió una maestría en el Gestalt Center de Nueva York, como psicoterapeuta certificado se ha especializado en tratar únicamente a personas que sufren de esta fobia.

Bunn explica que la vulnerabilidad al miedo a volar puede tener origen en la falta de lo que él llama «autoconsolador» que tiene su raíz en la infancia. Hasta los tres años comenzamos a explorar el mundo sabiendo que si sucede algo malo, nuestra madre estará para consolarnos.

Después, iniciamos un proceso en el que aprendemos a tranquilizarnos a nosotros mismos, de manera automática e inconsciente. Cuando la aerofobia se dispara, se debe a que este proceso pudo no haberse desarrollado bien, o pudo haberse dañado por un trauma: un asalto, un mal vuelo o la muerte de un ser querido puede dañar este proceso a tal punto de que surge la ansiedad ante casi cualquier eventualidad.

El sentir que no estamos en tierra nos hace sentir desconfianza y temor.

El sentir que no estamos en tierra nos hace sentir desconfianza y temor. Foto: El Universal

En nuestra vida cotidiana manejamos la ansiedad sabiendo que siempre podemos regresar a casa o a un lugar seguro si algo sale mal. La amenaza se bloquea cuando estamos en un sitio familiar, rodeados de personas que conocemos. Pero en el cielo, dentro de un avión lleno de desconocidos y ante la imposibilidad absoluta de regresar al hogar la fobia se apodera de nosotros.

Todos los aerofóbicos pueden ser curados y que lo más difícil reside en cruzar esa barrera que la gente pone al pensar que nada ni nadie les puede ayudar.

«En SOAR enseñamos a la gente a reconectar con ese proceso ‘autoconsolador’, haciendo uso de diversas situaciones que pueden presentarse en un vuelo y que pueden frenar la secreción de hormonas que causan ansiedad y pánico», asegura Bunn, quien concluye diciendo, que todos los aerofóbicos pueden ser curados y que lo más difícil reside en cruzar esa barrera que la gente pone al pensar que nada ni nadie les puede ayudar.

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