El 1er. día de clases

1 agosto, 2013 Revista:No. 26 Etiquetas: , , , , , , Autor:hojeadas

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Por desconocimiento de la situación los niños lloran

Por desconocimiento de la situación los niños lloran
Foto: El Universal

En su primer día en el kínder, Jorgito no quiso separarse de los brazos de su mamá, por más que la maestra le explicaba lo divertido que sería el salón de clases, el pequeño lloraba desconsoladamente. Y junto con él, su mamá también derramó lágrimas cuando finalmente logró dejarlo en la escuela.

Ante el sufrimiento del pequeño y la angustia de la mamá, pareciera que el primer día de clases es un evento traumático. Pero no tiene que ser así.

“Los pequeños suelen llorar el primer día de clases porque es una experiencia totalmente desconocida para ellos. Además, la mayoría de las veces es la primera vez que se separan de su mamá y eso provoca mucha ansiedad”, comenta Jeannete Pérez Topete, directora de kindergarden del Instituto Thomas Jefferson.

La diferencia marcará la madurez emocional de cada niño.

La psicóloga Diana Rodríguez de Ibarra comenta que es normal que la nueva experiencia genere nervios, temor, miedo e inseguridad en los menores, en especial en aquellos que ingresan a primero de kínder.

“Son niños de tres años de edad, es común que lloren y se muestren asustados porque aún no tienen la madurez emocional suficiente para controlar lo que sienten”, explica la también psicoterapeuta familiar.

Las madres que lloran detienen el proceso de maduración del hijo.

Las madres que lloran detienen el proceso de maduración del hijo. Foto: El Universal

“La mayoría estira los brazos porque no quiere separarse de la mamá. Para ellos, la experiencia es dramática porque sufren el vacío de la separación del apego materno”.

Y lo resienten más en esta etapa donde dependen de la mamá principalmente. Sin embargo, desprenderse de ella, es fundamental para adaptarse a su nuevo entorno.

“Lo que más genera estrés en los niños es ver a sus papás asustados, hay algunas mamás que están demasiado ansiosas y aunque no lloren, o no lo digan, el niño es capaz de sentirlo y percibirlo, si la mamá está tranquila, le transmite este sentimiento al pequeño”, comenta Pérez Topete.

Al final, es un proceso necesario de maduración que todos los pequeños tienen que vivir alguna vez.

 

Es un proceso necesario de maduración que todos los pequeños tienen que vivir alguna vez.

Pero la experiencia no tiene por qué ser negativa. La seguridad con que lo hagan en su primer día de clases, dependerá de los vínculos desarrollados con sus padres y de la estimulación temprana recibida, así como las experiencias anteriores.

“La forma de enfrentar el cambio de nivel educativo tiene que ver con la preparación afectiva que los padres hayan dado a sus hijos”, añade por su parte Diana Rodríguez Jacobo, subdirectora del Colegio Interamericano del Norte.

Aunado al aspecto emocional, la estimulación temprana facilita la adaptación al cambio y motiva el entusiasmo de los niños ante nuevas experiencias.

Entre más pequeños entran a maternal menos dolorosa es la separación del apego materno cuando llegan a kínder.

“Entre más pequeños entran a maternal menos dolorosa es la separación del apego materno cuando llegan a kínder”, advierte Rodríguez de Ibarra.

“Es conveniente que reciban estimulación temprana a corta edad, porque cada vez las exigencia académicas son más altas, y así los preparas para entrar en el aprendizaje formal”.

Como asegura la directora del kínder del Instituto Thomas Jefferson, ayuda también a la tranquilidad del pequeño si tiene hermanos en la misma escuela, ya que siempre quieren imitar al grande y se sienten más seguros.

En Primaria entran a la educación formal con más compromisos y reglas.

En Primaria entran a la educación formal con más compromisos y reglas.
Foto: El Universal

Cambio de grado

Al entrar a primero de primaria, los niños pueden seguir el mismo patrón de comportamiento que en preescolar.

Aunque por la edad tienen más nivel de conciencia de la situación, también pueden resentir el cambio de ambiente.

“Para ellos la experiencia es fuerte porque estaban acostumbrados a un grupo social pequeño con un estilo de convivencia más acogedor, y luego cambian a un ambiente físico más grande, con nuevos compañeros y diferente nivel académico”, advierte Diana Rodríguez de Ibarra, directora del kínder Celic.

Además, el cambio de preescolar a primaria, implica dejar la etapa lúdica y entrar a la educación formal que exige otro nivel de compromiso, reglas y horarios establecidos.

En esta etapa, la mayoría de los niños ya ha desarrollado la madurez emocional para enfrentar este tipo de situaciones. Sin embargo, algunos son más sensibles que otros, y es normal que se muestren asustados e inseguros.

Igual siente nervios un niño de preescolar que uno de secundaria. La intensidad dependerá de su nivel de maduración emocional.

“Hablamos de emociones. Igual siente nervios un niño de preescolar que uno de secundaria. La intensidad dependerá de su nivel de maduración emocional”, advierte Rodríguez de Ibarra.

Para reducir el estrés del primer día, conviene que los papás expliquen a sus hijos las diferencias académicas entre preescolar y primaria. Y al igual que en preescolar, llevarlos previamente a conocer la escuela y a su nueva maestra.

En Secundaria enfrentan cambios físicos y hormonales.

En Secundaria enfrentan cambios físicos y hormonales. Foto: El Universal

Un paso más

En primero de secundaria, la situación es diferente, ya tienen total entendimiento de la situación, sólo que esta etapa, intervienen otros factores que pueden hacerlos susceptibles al cambio y vulnerables a la aceptación o rechazo por parte de sus compañeros.

Vulnerables a la aceptación o rechazo por parte de sus compañeros.

“En general, todos pasan por una etapa de tensión y estrés, pero en los adolescentes se suman los cambios fisiológicos y hormonales propios de la edad”, manifiesta la psicóloga Diana Rodríguez de Ibarra.

“No es fácil, enfrentan cambios en su cuerpo, eso les genera más nerviosismo, vergüenza, timidez, inseguridad y preocupación, especialmente por su apariencia física”.

Los papás pueden facilitar la transición integrando a sus hijos con otros adolescentes que vayan a ingresar a la misma escuela, ya que tener conocidos en el salón de clases ayuda a disminuir el estrés que genera el primer día de clases.

Tener conocidos en el salón de clases ayuda a disminuir el estrés que genera el primer día de clases.

“Si conocen a los papás de otros compañeros de grado, organicen reuniones para que sus hijos los conozcan”, recomienda la psicoterapeuta familiar, quien añade que en todas las etapas, pero especialmente en la adolescencia, es importante que los papás mantengan una comunicación cercana con sus hijos y refuercen su autoestima.

Los padres deben prepararse y brindar seguridad y acortar la despedida.

Los padres deben prepararse y brindar seguridad y acortar la despedida.
Foto: El Universal

De tal padre…

A veces los papás transmiten su angustia a los hijos porque también les cuesta trabajo separarse de ellos, en especial, cuando son muy pequeños. Así que es importante que también se preparen para el primer día de clases.

“Cuando las mamás ven a su hijo llorar y sufrir, también lloran y no quieren soltarlo ni dejarlo en la escuela”, explica la psicóloga y psicoterapeuta familiar Diana Rodríguez de Ibarra.

Sin embargo, aunque este tipo de reacción es natural por parte de las mamás, detiene el proceso de maduración del menor, y afecta su proceso de adaptación al cambio.

“Tampoco se trata que la mamá lo deje sin importarle que esté llorando, simplemente es cuestión de darle seguridad y no prolongar la despedida”, sugiere la directora del kínder Celic.

“No es conveniente que las mamás les digan que estarán todo el tiempo con ellos, porque no es cierto, es mejor explicarles que ellos se quedaron en el kínder y más tarde irán a recogerlos, y que en ese tiempo, tendrán la oportunidad de jugar y conocer a otros niños”.

La idea es evitarle la sensación de ‘abandono’ y lograr que reconozca a la escuela como un lugar seguro y necesario para su aprendizaje.

“Los papás deben ayudar a desarrollar entusiasmo en sus hijos, porque si les transmiten angustia los niños van a sufrir. Desde casa hay que prepararlos emocionalmente para el cambio”, indica Diana Rodríguez Jacobo, subdirectora del Colegio Interamericano del Norte.

Por su parte, Rodríguez de Ibarra recomienda a los papás que previamente visiten la escuela junto con sus hijos para que conozcan las instalaciones y se familiaricen con el personal docente.

“Antes de entrar a clases conviene que los niños conozcan el lugar donde estudiarán, quiénes serán sus maestras, cómo se llaman y se acerquen a ellas”, señala.

El primer día de clases es una experiencia que ayuda a fortalecer la maduración emocional de los niños, su seguridad y capacidad de adaptación.

El primer día de clases es una experiencia que ayuda a fortalecer la maduración emocional de los niños, su seguridad y capacidad de adaptación a los cambios.

“Lejos de verse como un evento doloroso, tiene sus beneficios en el desarrollo de la personalidad de los pequeños”, manifiesta la psicóloga.

El primer día de clases puede ser un parteaguas en la vida de los alumnos.

El primer día de clases puede ser un parteaguas en la vida de los alumnos.
Foto: El Universal

Prepáralos para el cambio

La impresión del primer día de clases puede ser un parteaguas en la vida de los alumnos.

“Si es negativa puede impactar en el desarrollo de su personalidad y en su desempeño académico. Pero si es positiva, favorecerá su autoestima y su madurez para enfrentar los cambios”, indica Diana Rodríguez Jacobo, subdirectora del Colegio Interamericano del Norte.

“Los papás deben contribuir al desarrollo previo de habilidades que garanticen el éxito en la adaptación de sus hijos al nuevo entorno escolar, fortaleciendo su seguridad emocional, autoestima, nivel de socialización y respeto por las reglas”, comparte.

“Hay que explicarles que el cambio de grado representa una oportunidad para tener nuevos conocimientos, hacer amigos y enfrentar retos más formales de aprendizaje”.

“Para evitar que el niño sufra mucho el primer día de clases se recomienda hablarles del tema desde antes, llevarlo a conocer la escuela, involucrarlo en los preparativos, hacer el lonche juntos, comprar los utensilios y las loncheras o mochilas, platicarle de todas las actividades escolares divertidas”, dice Pérez Topete.

En este proceso también es importante la participación de los docentes.

“Dependerá de la habilidad de cada maestra para convertir la angustia en fortaleza, y crear espacios académicos de seguridad e integración que favorezcan la adaptación”, advierte Rodríguez Jacobo.

Al final todos los niños logran adaptarse al cambio. Todo es cuestión de brindarles las herramientas necesarias para que la experiencia sea positiva.

La participación de los docentes ayuda a la adaptación escolar.

La participación de los docentes ayuda a la adaptación escolar. Foto: El Universal

¿Qué hacer?

Ante el cambio los papás deben:

• Mantener una actitud positiva delante de su hijo.

• Hablar frecuentemente con el pequeño sobre el cambio.

• Darle suficiente información, la que pueda comprender, sobre el cambio lo antes posible.

• Responder a todas las preguntas que los hijos hagan con la máxima sinceridad posible.

• Ser receptivos a sus reacciones, sean positivas o negativas.

• Dejar que el niño participe en el proceso de la integración a la escuela, desde comprar los útiles hasta hacer el lonche.

Dejar que el niño participe en el proceso de la integración a la escuela, desde comprar los útiles hasta hacer el lonche.

• Aproximar al pequeño a los cambios físicos llevándolo a la nueva escuela y con los futuros maestros antes de que se formalice el cambio, esto facilita la transición.

También sirve llevarlos a algún curso de verano antes de que entren definitivamente a la escuela.

 

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