El porqué de los comportamientos violentos

16 septiembre, 2013 Revista:No. 29 Etiquetas: , , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

El bullying  genera depresión, ansiedad y hasta suicidio

El bullying genera depresión, ansiedad y hasta suicidio
Foto: Agencia Reforma

Todo comportamiento violento que se da de forma intencional y dura al menos tres semanas, se le considera como bullying, práctica que afecta especialmente a alumnos de prepa, explica Lillian Guillén, consejera del Tec de Monterrey campus Santa Fe.

«Implica un abuso de poder, un deseo de intimidar y de dominar, la intención básicamente es dañar a las víctimas y tiene la característica de que es violencia, es reiterativo e implica un mal uso del poder», comenta.

«Las consecuencias pueden ser devastadoras, genera depresión, ansiedad y hasta suicidio, de hecho, se estima que 50 por ciento de los suicidios en adolescentes están relacionados con bullying».

Esta situación, que se puede dar desde preescolar hasta la edad adulta, agrega, puede afectar especialmente a los alumnos de prepa, pues se da en una etapa en que están viviendo cambios físicos, emocionales y mentales.

En la clase no hablan, son inseguros, tienen un aspecto triste.

«Las víctimas suelen ser personas retraídas, que no tienen amigos, son objeto de burla, en la clase no hablan, son inseguros, tienen un aspecto triste», indica la terapeuta cognitivo conductual.

En la preparatoria se presentan más comportamientos violentos.

En la preparatoria se presentan más comportamientos violentos.
Foto: El Universal

En cuanto a los agresores o «bullies», explica que normalmente tienen una dinámica familiar donde viven ese tipo de situaciones.

«Son ‘bulleados’ por sus mismos padres, no son tomados en cuenta, tienen una dinámica familiar bastante complicada, entonces llegan a las escuelas o a otros entornos a aplicar eso mismo que viven».

Advierte que los espectadores juegan un papel importante.

«Pueden reír, aplaudir o quedarse callados y eso es aceptar esa situación», comenta.

Necesario apoyar a ambas partes Por otra parte, Arturo Almonte, coordinador del Departamento Psicopedagógico de la preparatoria varonil de la Universidad Panamericana, precisa que aunque suele darse más atención a la víctima, ya que es quien padece las mayores consecuencias, el que abusa también necesita apoyo, pues ambos tienen estados emocionales deficientes.

«El abusivo tiene una baja autoestima y muy poca confianza en sí mismo, entonces disfraza esa baja autoestima de superioridad y, como necesita que ese disfraz sea aceptado por su entorno social, ejerce ciertos patrones de conducta, uno es ser abusivo con personas que se presentan más débiles», menciona.

«La persona puede proyectar en el individuo que molesta las características que desearía tener, por ejemplo, si él no es muy brillante en la escuela y a quien molesta es inteligente y saca buenas calificaciones, lo va a estar molestando sobre ese tema».

El bullying, añade el experto, normalmente se da entre dos personas, pero en ocasiones llega a convertirse en un fenómeno social, situación que es más difícil de manejar.

«Cuando el abuso deja de ser entre dos individuos y se vuelve o todo el grupo o toda la escuela o la comunidad donde se desarrolla la persona, es una presión social muy grande».

Sin embargo, el experto aconseja analizar cuidadosamente un posible caso de bullying para ver si realmente lo es.

El abusador tiene baja autoestima y es bulleado por sus padres.

El abusador tiene baja autoestima y es bulleado por sus padres.
Foto: Agencia Reforma

Qué hacer

Los dos especialistas coinciden en que lo mejor es prevenir el bullying porque a en ocasiones es difícil detectarlo y, con quien ya lo padece, dar intervención psicológica para ayudarlo a mejorar su autoestima y confianza.

«Reportar un abuso es algo complejo (…), ir a decirle a una autoridad que están abusando de mí es poco honorable, incluso hasta genera más agresión hacia la persona por haberlo contado», menciona Almonte.

En esos casos, aconseja establecer vías alternas de comunicación, como llamadas o buzones anónimos.

A su vez, Lillian Guillén señala que para prevenirlo lo mejor es desarrollar programas encaminados a fomentar el autoestima y mejorar las relaciones interpersonales del joven.

«Hay que enseñarles a poner límites, a nosotros mismos y a los demás, y a ser asertivos, incluye darme el valor a mí mismo y saber decir que no», indica.

«Yo me cuido, soy una persona valiosa, que merece respeto; debo cuidar mi cuerpo, mi salud mental, física y emocional».

También sugiere trabajar con los maestros para que impulsen el trabajo en equipo y un ambiente favorable en el aula, donde todos participen y no haya competencia entre los jóvenes.

«Lo importante es poner fin a actos de maltrato y garantizar la seguridad de la víctima», puntualiza.

Almonte afirma que cuando se detecta un caso es necesario actuar de manera inmediata y severa, sin dar prórrogas, pues postergarlo puede traer consecuencias posteriores en el desarrollo profesional de los individuos.

Cambiarse de escuela a veces no es la solución, si no mejoran su estabilidad emocional.

«Cambiarse de escuela a veces no es la solución, si no mejoran su estabilidad emocional, si no aprenden a sobreponerse ante críticas y abusos de los demás, en este momento es la escuela, pero después va a ser el trabajo y la vida en general», advierte.

Libros o ropa rota y el aislamiento puede ser una señal de alarma.

Libros o ropa rota y el aislamiento puede ser una señal de alarma.
Foto: El Universal

Focos rojos

-Lillian Guillén recomienda a los padres estar muy pendientes de sus hijos, para detectar si pudieran estar padeciendo bullying

-«Pueden llegar con los libros rotos o la ropa manchada, son los que constantemente pierden las cosas, no los invitan a casas de sus compañeros; hay que estar bien alertas como papás de esas pistas, y también los maestros», señala

-Arturo Almonte menciona que cuando hay un cambio conductual severo en la adolescencia es indicador de que hay algo que atender

Desde la “Ley del hielo” hasta el bullying cibernético.

Desde la “Ley del hielo” hasta el bullying cibernético. Foto: Agencia Reforma

Tipos de bullying:

  • Exclusión social, donde apartan a una persona, le aplican la llamada «Ley del hielo»
  • Bullying físico, son golpes, empujones, etcétera
  • Bullying cibernético, a través de medios electrónicos, redes sociales, chat, What’sApp, burlas, chismes
  • El verbal, burlas y ofensas
  • El psicológico, se acecha a la víctima, se le intimida
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