Trastornos psicológicos por disfuncionalidad familiar

16 septiembre, 2013 Revista:No. 29 Etiquetas: , , , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

Pleitos y carencias afectivas dañan mentalmente a los hijos

Pleitos y carencias afectivas dañan mentalmente a los hijos
Foto: El Universal

Depresión, ansiedad, adiciones, trastornos alimenticios y de sueño forman parte de los padecimientos que viven los jóvenes, y aunque no tienen una causalidad lineal, obedecen a un resultado de la disfuncionalidad familiar, carencias afectivas, falta de soporte social, proliferación de estilos de vida nocivos y entornos no saludables, señalan expertos.

Para un buen desempeño en las labores cotidianas de los jóvenes, es necesario estar alerta ante ciertos trastornos mentales, ya que se ha convertido en un problema de salud pública.

Para el director general adjunto de la Clínica Multidisciplinaria de Tratamiento a las Adicciones del DF, Mario Citalán, estas enfermedades alteran la productividad de los individuos, ya que disminuyen su impulso vital y afectan en los estudios.

Estas enfermedades alteran la productividad de los individuos, ya que disminuyen su impulso vital y afectan en los estudios.

«Las personas deprimidas son considerados tristes, calladas, o tímidas, y en ocasiones la familia piensa que así son, y en muchos casos este tipo de conductas se puede referir a un problema distímico que no se puede identificar», expresa el psiquiatra, «el común denominador en la depresión y la distimia es la anhedonia; la incapacidad para disfrutar las cosas, es una limitante para los seres humanos, porque todo lo que hacemos los seres humanos es en términos generales en busca del placer, y la depresión altera esa posibilidad».

La anhedonia; es la incapacidad para disfrutar las cosas.

La anhedonia; es la incapacidad para disfrutar las cosas. Foto: Agencia Reforma

Considerada como una de las etapas formativas del ser humano, en la adolescencia se define la personalidad, hay cambios físicos, emocionales y del sistema nervioso central.

De los 12 a los 21 años existe un proceso de madurez cerebral que se manifiesta en cambios.

«En la etapa de los 12 a los 21 años existe un proceso de madurez cerebral que se manifiesta en cambios; desde el desarrollo y las nuevas conexiones de neuronas, hasta la eliminación de algunas que ya no son útiles para la función actual del sistema nervioso central, mismo que permite el desarrollo del juicio, es decir la capacidad de tomar decisiones sin que afecten a los demás, este juicio se termina de formar hasta los 21 años», expone.

La alteración de esta etapa de desarrollo a través de afectaciones físicas o emocionales provoca la aparición de enfermedades mentales, mismas que no se atienden ante el tabú de su tratamiento.

«Es necesario tener acceso a instancias de prevención para estas enfermedades, para que no se presenten y si ya están presentes se detecten a tiempo para limitar el daño de las mismas», comenta.

Observar los cambios en el comportamiento con el entorno, alejamiento o cambio abrupto de amistades, hábitos alimenticios y patrones de sueño, son indicios imperceptibles, los cuales pueden señalar una constante frustración que se refleje en deficiencias.

«Muchos jóvenes pueden tener un trastorno de este tipo que va a dificultar su rendimiento escolar, incluso aunque las calificaciones sean estables, lo interesante son las conductas, los jóvenes ubican cuando existe una alteración. Muchas veces los amigos conocen más la conducta y la manera de ser de los jóvenes, ellos tienen las herramientas para darse cuenta que algo está pasando», precisa el especialista en adicciones.

El alejamiento en un niño es señal de frustración y es una alerta.

El alejamiento en un niño es señal de frustración y es una alerta.
Foto: El Universal

Para el investigador egresado de la Facultad de Psicología de la UNAM, José de Jesús González, la búsqueda de identidad y de pertenencia a un círculo social es uno de los factores primordiales por la que los jóvenes desarrollan un bajo rendimiento en la escuela.

«El joven busca una figura de autoridad y ahora ni las familias por la situación social en la que se encuentra, ni la situación externa los provee de figuras positivas y firmes, al no conseguir su identidad se ve angustiado y esta angustia ocupa la mayoría de su pensamiento, que se ve inhibida por estas situaciones sociales», comenta.

El conservar límites de forma racional y no autoritaria con los jóvenes es una herramienta sana que las figuras de autoridad pueden ejercer con los alumnos.

Para el académico de la UNAM, Roberto García Salgado, la competitividad entre los jóvenes en el aspecto social, académico, en el ámbito de consumo, el individualismo, entre otros elementos a nivel social están vinculados a la salud mental.

García Salgado, expone a la juventud como un reflejo de las crisis sociales, no cómo una etapa conflictiva en sí, donde este sector poblacional busca nuevas formas de enfrentar los cambios de su entorno.

Propone una comprensión por parte del adulto, donde se conviertan en compañeros de los cambios, en testigos activos de su entorno, consciente de sus emociones y consejero propositivo durante el proceso.

Ejercicio, alimentación y una buena comunicación es la solución.

Ejercicio, alimentación y una buena comunicación es la solución.
Foto: Agencia Reforma

¿Cómo mantener una salud mental?

La alimentación es básica para generar las adecuadas substancias a nivel del sistema nervioso central.

1.- La alimentación es básica para generar las adecuadas substancias a nivel del sistema nervioso central y que estas substancias trabajen de manera adecuada para tener un buen estado de ánimo.

2.- La actividad física alimenta el sistema nervioso, que trabaja energéticamente con glucosa y oxígeno. Es recomendable hacer por lo menos 30 minutos de actividad aeróbica al día.

3.- Es necesario expresar lo que se siente y se necesita con los compañeros de clase, amigos, profesores Y familiares, de forma que no se dañe al interlocutor, así se creará un diálogo, se evitarán suposiciones y problemáticas emocionales.

4.- Recibir pláticas de orientación con un profesional de la salud mental pues la mayoría de las personas que asisten al psicólogo o psiquiatra lo hacen cuando ya tiene manifestaciones de un trastorno mental.

5.- Desarrollar un lenguaje congruente; la comunicación no verbal se refiere a nuestros gestos, movimientos, vestimenta, actitudes, mismas que deberían ser semejantes con la comunicación verbal, todo aquello que se dice y expresa.

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