Las atracciones fatales se transmiten

15 agosto, 2012 Revista:No. 3 Etiquetas: , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

Las atracciones fatales se transmiten

Foto BBC Mundo

Los niños toman como modelo lo que hacen sus padres, no lo que dicen, y tienden a establecer el mismo tipo de vínculo con sus futuras parejas. La importancia de los padres en la vida -en cuanto a la relación de pareja-, es decisiva, ya que tanto el varón como la mujer se identificarán con esos modelos y estos dependerán de cómo haya sido la relación del individuo con sus padres. El gran amor para una mujer es su padre y para un hombre su madre. El amor de los niños a sus padres es incondicional ya que no hay figura humana más significativa que ellos, cualquiera que sea su comportamiento.

Reproducción de historias

Las mujeres que han tenido padres que golpeaban a sus madres se sienten atraídas por hombres del mismo perfil, ya que han aprendido que los problemas familiares se pueden «resolver» a golpes y desarrollan una tendencia a aceptar y hasta justificar ese proceder, porque cuando eran pequeñas amaban a sus padres.

Los hombres que tratan con violencia a sus mujeres pocas veces son evidenciados o denunciados, porque los golpes pueden ser la forma que tienen ambos de relacionarse y además una parte de su mujer los ama. Al mismo tiempo, es frecuente que las golpizas se conviertan en el prólogo de una relación sexual, que  puede tener características de una violación.

Sin embargo, una mujer también puede identificarse con la madre que hubiera querido tener y en ese caso adoptará la conducta contraria y evita tener parejas como su padre con la tendencia a relacionarse en pareja solamente con hombres con rasgos de pasividad o con mujeres.

Un hombre golpeador se relaciona siempre con mujeres que se dejan golpear y no es difícil encontrar en su historia el que ellos también han vivido situaciones de violencia en sus hogares

Un hombre golpeador se relaciona siempre con mujeres que se dejan golpear y no es difícil encontrar en su historia el que ellos también han vivido situaciones de violencia en sus hogares; en estas familias, donde la violencia es una forma de relación, la mujer suele tener el papel principal en cuanto a la responsabilidad familiar, donde por lo general se hace cargo de la familia, de los gastos y la educación de los hijos, en tanto que el hombre, suele ser una figura ausente, borrada y frecuentemente alcohólico.

Esta situación provoca el rechazo de la mujer, cuando es requerida por él para tener relaciones sexuales y puede adquirir el hábito de golpearla bajo la desinhibición alcohólica, lo que puede llegar hasta el feminicidio. Lamentablemente, esta dinámica es el modo de vida de muchas mujeres en quienes también es frecuente que  no estén casadas y tengan hijos de otras relaciones.

Los riesgos

Amores tormentosos

Amores tormentosos

No es raro que los hombres golpeadores también sean violadores y que además de violar a sus mujeres,  también abusen sexualmente de los hombres o mujeres menores de la familia en forma reiterada. Las menores que viven en esta condición pueden quedar embarazadas desde muy jóvenes, incluso de sus propios padres, padrastros, hermanos o parientes cercanos.

Los hijos de los padres que abandonan a la familia, quedan expuestos a situaciones de violencia durante toda la infancia y su seguridad se encuentra en manos de las relaciones que la madre, en el futuro, tenga con otros hombres, que por lo general, suelen ser similares a su relación anterior, ya que la mayoría tiende a elegir a nuevas parejas con el mismo tipo de personalidad.

Revertir esta situación es difícil y requiere de acceso a la educación, a la salud y a la atención psicológica para que en sus relaciones de pareja no vuelvan a repetir historias.

*El autor es psiquiatra y psicoanalista

TABLA

Amores tormentosos

Este tipo de ‘amor’ se caracteriza por:

  • Hacer del otro lo único y fundamental de la existencia.
  • Perdonar y justificar todo en nombre del «amor».
  • Consagrarse al bienestar del otro.
  • Desesperarse ante la sola idea de que el cónyuge se vaya.
  • Sentir que nada vale tanto como esa relación.
  • Prestar atención y vigilar cualquier señal o signo de altibajos en el «amor» o el interés del otro.
  • Idealizar a la otra persona y no aceptar la existencia de defectos.
  • Sentir que cualquier sacrificio es poco si se hace por «amor» al otro.
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