Morir con dignidad

26 octubre, 2013 Revista:No. 31 Etiquetas: , , , , , Autor:hojeadas

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Fuente: El Universal

“Yo quiero” es una opción escrita donde el enfermo plasma su voluntad

“Yo quiero” es una opción escrita donde el enfermo plasma su voluntad
Foto: El Universal

Eréndira no quiere que la obliguen a comer, que le toquen el cabello o la maquillen. Tampoco desea que le arreglen las uñas, porque dice no tener ganas, y que le duele hasta el cabello cuando Osiris, la menor de sus hijas, quiere peinarla.

Eréndira ha decidido que la cremen y sólo pide que no la entierren, pues eso le causa mucho temor. Esposa de Óscar Banda, madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos, tiene 45 años, pesa 35 kilos y es paciente del Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología (Incan).

Tiene cáncer de colon y el mes pasado firmó un documento titulado “Yo quiero”, una carta de preparación para las últimas horas de su vida.“Se trata de una voluntad anticipada, pero mucho más amable y humana que la referida en la Ley de Voluntad Anticipada del Distrito Federal”, comenta la doctora Silvia R. Allende Pérez, jefa de Servicio de Cuidados Paliativos del Incan.

Los enfermos que no pueden hablar expresan por escrito lo que quieren.

Los enfermos que no pueden hablar expresan por escrito lo que quieren.
Foto: El Universal

Hospitales utilizan sus propios formatos:

Desarrollado por el Programa de Atención y Cuidados en Oncología, del Incan, el objetivo de “Yo quiero” es ayudar al paciente a expresar por escrito su voluntad sobre los cuidados y tratamientos que quiera o no recibir, en caso de que no pueda comunicarse directamente con sus médicos o con su familia.

“Al paciente se le explica que llenar este documento o expresar en una carta sus deseos no debe interpretarse como un agravamiento de su enfermedad, pues, de hecho, sería deseable que todos pudiéramos expresar por adelantado nuestra voluntad”. La especialista también indica que aunque este documento no tiene valor legal, al completarlo, darlo a conocer y platicarlo con los seres cercanos al paciente, este tendrá la seguridad de que su familia cumplirá sus deseos.

También ha determinado —en caso de que esté sufriendo— recibir tratamiento para estar más tiempo dormida y sin molestias, además de morir en su hogar, con su familia y rodeada de sus cosas.

Eréndira firmó este documento para determinar que deberá suspenderse cualquier tratamiento para su enfermedad como quimioterapia, radioterapia y transfusiones si a juicio del médico ella no está mejorando.

También ha determinado —en caso de que esté sufriendo— recibir tratamiento para estar más tiempo dormida y sin molestias, además de morir en su hogar, con su familia y rodeada de sus cosas.

Yo quiero”, una carta de preparación para las últimas horas de vida.

Yo quiero”, una carta de preparación para las últimas horas de vida.
Foto: El Universal

Resolvió que su esposo será quien vigile que su voluntad se respete en caso de que ella ya no pueda decidir. Óscar mostró a EL UNIVERSAL su firma en el documento “Yo quiero”, comprometiéndose ante su esposa e hijos que así será.

Con relación a su tratamiento, Eréndira Vieyra dejó por escrito que no deberán obligarla a ir al hospital si está cansada, que le den masajes en sus piernas y brazos, que la tomen de la mano y le hablen aunque parezca que no escucha; dejó por escrito que su familia solicite información al equipo de salud en caso de tener dudas sobre su enfermedad, que la traten con amabilidad y cariño, y que su familia y amigos busquen ayuda si tienen dificultad para aceptar su muerte.

Después de más de 20 años de experiencia en cuidados paliativos, la doctora Arellano Pérez asegura que el dolor es innecesario al final de la vida. “Debemos desestimar el sufrimiento, ese que indica que el dolor es parte de la vida o que el sufrimiento debe ofrecerse a Dios por nuestros pecados en la Tierra.

“Muchos de nuestros pacientes suelen pensar que el dolor los acercará a Dios, pero yo trato de explicarles que deben hacerse responsables de evitar el dolor, bajarle el volumen al dolor, permitir su control y mitigar los síntomas que ocasionan el sufrimiento”.

Muchos médicos afirman que el dolor es innecesario al final de la vida.

Muchos médicos afirman que el dolor es innecesario al final de la vida.
Foto: El Universal

Eréndira sabe, porque los médicos se lo han dicho, que debe procurar paz, comodidad y dignidad al final de su vida; para ello ha accedido a la sedación controlada, que es la administración de fármacos por parte del personal de salud correspondiente, para lograr el alivio, inalcanzable con otras medidas, sin provocar con ello su muerte de manera intencional.

Trabajó como demostradora durante más de 20 años; sus ojos son muy azules, y cambian según su estado de ánimo. A su decir, cuando está contenta, estos están entre azules-verdes-miel, y si está mal suelen cambiar a grises. Óscar su esposo, quien la conoce desde que iban juntos al kínder, la describe como una mujer “que se entregó al bienestar de su familia”, y ahora, ante su enfermedad, “ha querido evitarnos el sufrimiento innecesario”.

“Esta es una de las razones por las que firmamos el documento ‘Yo quiero’. Este nos ha ayudado a hablar de aquello de lo que nunca hablamos con nuestros seres queridos: es decir, de la muerte, que además, paradójicamente, es lo único que ciertamente nos ocurrirá a todos”, concluye Óscar, mientras muestra los retratos de Eréndira cuando era modelo. De esto hace apenas cuatro meses.

Hoy, una batería de unos 20 medicamentos diarios y cuatro dosis de morfina la mantienen estable y sin dolor la mayor parte del tiempo. Eréndira está de acuerdo con la sedación y la analgesia para mitigar su dolor físico, pues para ella “la muerte es sólo una separación”, dice.

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