Navidad agridulce

1 diciembre, 2013 Revista:No. 32 Etiquetas: , , , , , Autor:hojeadas

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El Universal

¿Qué tal las fiestas, bien o en familia? El chiste resume el sentimiento de muchas personas en estos días de paz y amor

Muchas veces el principal problema es enfrentar estas fechas en soledad.

Muchas veces el principal problema es enfrentar estas fechas en soledad.
Foto: El Universal

En la época de Navidad todo el mundo busca reunirse con los suyos, aunque la experiencia demuestre que no todas las expectativas de felicidad y armonía familiar se cumplirán, en especial cuando hay conflictos familiares tan definitivos como un divorcio.

Pero… benditas discusiones familiares, pueden pensar otras personas, cuyo principal problema es la soledad en estas representativas fechas.

La idea de reencontrarse y disfrutar de la familia es una de las más fuertes de las fiestas navideñas, por eso crea tantas expectativas, pero también desilusiones o enfrentamientos, porque en muchas ocasiones tenemos que compartir nuestro valioso tiempo con familiares a los que no estimamos en absoluto.

Estos días pueden aflorar problemas subyacentes, en la persona o en la familia.

“La idea de la Navidad es la cofraternización, pero en estos días pueden aflorar problemas subyacentes, en la persona o en la familia”, confirma Elena Borges, psicóloga clínica que desarrolla su labor en un centro de la localidad de Fuenlabrada, en Madrid, España.

Para evitar conflictos en las reuniones familiares, Borges aconseja “planificar bien los pequeños detalles a la hora de organizar las mesas para la Nochebuena, evitando, por ejemplo, sentar juntos a personas que en principio no se llevan bien”.

Los niños suelen ser otro punto de desencuentro en las reuniones multitudinarias.

Los niños suelen ser otro punto de desencuentro en las reuniones multitudinarias.
Foto: El Universal.

Los niños suelen ser otro punto de desencuentro en las reuniones multitudinarias, y esta experta es partidaria de que cumplan con los buenos modales; no todo se vale aunque estemos en Navidad. Una opción para mantenerlos ocupados es prepararles una mesa con papel y pinturas para dibujar, estableciendo una zona para ellos y otra para los mayores”.

A la hora de los obsequios, Elena Borges lo tiene muy claro: “Un gesto humano vale más que mil regalos”.

A la hora de los obsequios, Elena Borges lo tiene muy claro: “Un gesto humano vale más que mil regalos”.

Esto vale tanto para mayores como para los pequeños, pero con estos últimos es fundamental regalarles también el mayor tiempo posible, “que los padres saquen el niño interno que llevan dentro, que se involucren en sus juegos y sus deseos, evitando en lo posible el consumismo. Hacer lúdicas las navidades es también reforzar los lazos familiares, haciendo partícipes a los niños de este espíritu navideño que nos anima a acercarnos a los demás”.

Hacer lúdicas las navidades es también reforzar los lazos familiares, haciendo partícipes a los niños.

Sin los hijos

Los conflictos familiares se intensifican si además hay rupturas matrimoniales en la familia, como bien conoce Juan Luis Rubio Azcúe, presidente de la Asociación Española de Padres de Familia Separados.

“Por desgracia, cuando ya hay enfrentamientos entre los cónyuges separados o divorciados, en Navidad toman mayor fuerza”, explica Rubio.

“Por desgracia, cuando ya hay enfrentamientos entre los cónyuges separados o divorciados, en Navidad toman mayor fuerza”.

Las vacaciones navideñas son en general días tristes para los separados y para sus hijos.

Las vacaciones navideñas son en general días tristes para los separados y para sus hijos.
Foto: El Universal.

Las vacaciones navideñas son en general días tristes para los separados y para sus hijos, puesto que todo lo que les rodea, la publicidad, los adornos callejeros, les sugiere armonía y encuentro familiar.

“Esta ausencia también la sufren extraordinariamente los abuelos”, añade Rubio, quien ante esas situaciones aconseja “que no se hable mal de la otra parte”. En estos casos lo ideal es que ambos progenitores pasen unas horas juntos con sus hijos, como se hace habitualmente en Canadá y EU, gracias a las figuras de los mediadores.

“La idea básica es que nos olvidemos de nuestras disputas, y que si somos tan adultos como decimos, lo demostremos pensando en la felicidad de los niños”, concluye Rubio.

La “depresión blanca”

La depresión blanca llega también por la nostalgia de tiempos pasados mejores.

La depresión blanca llega también por la nostalgia de tiempos pasados mejores.
Foto: El Universal.

Cuando las situaciones familiares no ayudan, nos falta un ser querido o simplemente la exigencia de felicidad que nos llega desde fuera no se cumple, puede aparecer lo que los psicólogos denominan “depresión blanca”.

“Es bueno recordar a quienes ya no están —dice Elisa Borges—, pero no regodearse en la ausencia. Hay que intentar ser positivos y reforzar los lazos afectivos que nos rodean, tanto familiares como sociales”.

Hay que intentar ser positivos y reforzar los lazos afectivos que nos rodean, tanto familiares como sociales.

La depresión blanca llega también por la nostalgia de tiempos pasados, en los que todo nos parecía más amable y feliz, en especial a quienes ahora se encuentran en soledad.

En cualquier caso, está comprobado que en esta época se dispara el consumo de antidepresivos, aunque en la mayoría de los casos los episodios podrían solucionarse “con apoyo humano”.

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