Sobreviviendo sola el “San Valentín”

1 febrero, 2014 Revista:No. 34 Etiquetas: , , , Autor:hojeadas

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Fuente: El Universal

“El amor es una de las fuerzas e influencias más grandes de la vida humana. Puede generar enormes beneficios. Pero cuando las personas transforman un deseo poderoso en una presunta necesidad, se arriesgan de una forma poco realista y lo minimizan”.

Albert Ellis

Se acerca el día de San Valentín. Para los que tienen una relación de pareja es una ocasión para celebrar. Para los que no, pude ser deprimente, sobre todo si recientemente han pasado por una ruptura. Esto es comprensible, si tomamos en cuenta la serie de recuerdos que surgen en fechas que recuerdan las relaciones de pareja, además del enorme despliegue que se hace de la “felicidad romántica” en ese día en particular por medio de corazones rojos y cupidos.

Ver cómo la vecina o compañera de trabajo recibe un ramo de flores no debe ser nada agradable, cuando no se tiene a quien dar o de quién recibir una muestra de afecto de ese tipo. El día termina siendo un recordatorio de las frases que a veces escuchamos en la cabeza, o más bien, nos decimos con cierta frecuencia cuando estamos en esta situación: “No tengo novio, nadie quiere involucrarse conmigo en una relación de pareja”.

No se sufre por no tener pareja sino por lo que pensamos acerca de este hecho.

No se sufre por no tener pareja sino por lo que pensamos acerca de este hecho. Foto: Agencia Reforma

Contrario a lo que pudiéramos creer, la tristeza o depresión por el día del amor no es provocada por el hecho de no tener una relación, sino por lo que pensamos y, en consecuencia, sentimos acerca de este hecho.

No es por el hecho de no tener una relación romántica que nos sentimos mal, sino por cómo nos ven, o cómo creemos que nos ven, los demás.

En ocasiones, no es por el hecho de no tener una relación romántica que nos sentimos mal, sino por cómo nos ven, o cómo creemos que nos ven, los demás. A veces estamos demasiado atentos al qué dirán. Si, socialmente, no cumplimos con lo que se espera de nosotros, tener una pareja, podemos llegar a sentir vergüenza por “no ser como los otros”. Llegamos a sentirnos excluidos del grupo social, por pensar que “debemos” vivir de acuerdo con lo establecido, por cumplir con las tradiciones y costumbres. Si estás en esta situación, pregúntate si tu deseo de tener una pareja es genuino o está influenciado por la presión social para vivir de acuerdo con lo que se espera de ti.

Hay una sobrevaloración del hecho de ser querido, de tener pareja.

Frases como “el amor es lo único por lo que vale la pena vivir” refuerzan esta sobreestimación. Hay otras creencias que llevan a una persona soltera a sentirse incómoda en esta celebración: “Si no tengo una relación, carezco de valor como ser humano” “Necesito una pareja para ser feliz”. Por supuesto que, para mucha gente, es deseable ser amado y estar en una relación, pero si no la tienes, por ahora, tampoco es el fin del mundo. No es algo terrible con lo que no puedas vivir. Después de todo, ya has vivido soltero/a por algún tiempo y nada que sea insoportable ha sucedido, ¿o sí? No permitas que toda la euforia del día de San Valentín te afecte.

Reunirse con una amiga sólo para divertirse y pasarla bien.

Reunirse con una amiga sólo para divertirse y pasarla bien.
Foto: El Universal

En internet encontrarás una gran cantidad de consejos sobre cómo, siendo soltero, puedes pasar este día tan lleno de “romanticismo”. Algunos de ellos pueden ser muy efectivos y deleitables, por ejemplo: “No tomar el día tan en serio. Quedar con una amiga en intercambiar regalos sólo por la satisfacción que podrías obtener de ello, todo en tono lúdico. Decidir que van a tener detalles una con la otra de manera especial ese día, sólo para divertirse y pasarlo bien”. Sin embargo, otros consejos, como “borra ese día de tu calendario, vete de compras, ve un maratón de películas”, están dirigidos a evitar el hecho de que no tienes pareja. El día del amor dispara sentimientos que van de la inquietud al terror a la soledad. Estos consejos pueden ser de utilidad para algunos, pero creo que aceptar es mejor que evadir.

Sólo porque no tienes una relación en este momento, no significa que nunca la tendrás.

Acepta el momento que estás viviendo. Sólo porque no tienes una relación en este momento, no significa que nunca la tendrás, como quizás sueles pensar, sobre todo en días festivos o celebraciones de este tipo. Acepta que simplemente que este día en particular no estás en una relación romántica. Hoy no. Mañana, quizás. Nunca sabes lo que la vida tiene preparado para ti.

Acepta honestamente la variedad de sentimientos que experimentas. Dales la bienvenida, acógelos, habla con ellos. Cuando lo haces así, cuando los ubicas en tu cuerpo y les dices “ya sé que están aquí”, con frecuencia experimentarás alivio. No me malentiendas, no estoy sugiriendo que te regodees en la tristeza o que te denigres con pensamientos como: “No soy lo suficientemente bueno para que alguien me quiera”. Se trata simplemente de que les des a estas emociones el valor que tienen, que te permitas experimentarlas. Cuando valoras tus sentimientos, positivos o negativos, los elaboras más fácilmente, pues eres congruente con lo que sientes, que es algo real.

Quizás descubras que una pareja es algo que deseas, pero no algo que necesitas.

Quizás descubras que una pareja es algo que deseas, pero no algo que necesitas.
Foto: Especial

A partir de esta valoración e identificación de tus sentimientos, puedes optar por explorarlos. Puedes hacerlo con la ayuda de un terapeuta, saber de dónde surgen y encontrar alternativas para lidiar con ellos.

Es posible que descubras que prefieres estar solo, que no es tan terrible como lo habías vivido anteriormente.

Una vez que elaboras estas sensaciones y emociones internamente, puedes hacer algo con respecto a tu estado y relaciones románticas. Puedes decidir conseguir una pareja, y hacerlo de una nueva forma, más relajada, menos ansiosa. También es posible que descubras que prefieres estar solo, que no es tan terrible como lo habías vivido anteriormente.

El autor Psic. Víctor Jiménez

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