El verdadero Miguel: Luz y Sombra de un Héroe

14 septiembre, 2012 Revista:No. 5 Etiquetas: , , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

El verdadero Miguel: Luz y Sombra de un Héroe

El verdadero Miguel: Luz y Sombra de un Héroe. Foto Agencia Reforma

Mujeriego, hereje, padre de varios hijos, perseguido por la Inquisición, de carácter reacio e incapaz de controlar a la multitud de insurgentes. ¿Conoce usted a este personaje?

Se trata del Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla.

El cura insurgente es un ser mítico y ha sido divulgado entre el pueblo como un ser impoluto, como alguien que todo lo hizo bien, lo cual es falso, ya que el cura tuvo, como cualquier ser humano, su lado bueno y malo.

Así lo afirma el historiador José Trinidad Padilla Lozano, quien en su texto Don Miguel Hidalgo y Costilla, Luz y Sombras de un Héroe, expone los pasajes del Hidalgo prerrevolucionario y el revolucionario.

«La historia de don Miguel Hidalgo y Costilla, empieza por un episodio romántico y termina con un suceso trágico», dice Padilla Lozano.

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor fue hijo de Don Cristóbal Hidalgo y Costilla y Ana María de Gallaga, y nació el 8 de mayo de 1753, y en él, posteriormente, estarían enfocados todos los reflectores de la historia.

«Pero lo que el pueblo no sabe de Hidalgo es lo que el Gobierno no ha querido decir», señala Padilla.

«Darle a la juventud mexicana un ejemplo de heroísmo que se debe imitar es lo que intentaron, tener héroes impolutos».

Hidalgo fue un hombre de capacidad intelectual extraordinaria

Miguel Hidalgo y Costilla .Foto: Archivo El Universal

Hidalgo fue un hombre de capacidad intelectual extraordinaria, que necesariamente destacaba en las décadas del oscurantismo colonial; como sacerdote fue un fracaso, y su interés por mejorar las condiciones de vida de los indios y de la gente necesitada le dio convocatoria ante el pueblo.

«Eso lo hizo ser el líder social idóneo que nuestro País necesitaba para emprender la lucha emancipadora», comenta el historiador.

Lo que la sociedad quizá no sepa es que antes de iniciar el movimiento, para precisar, un año antes, el cura era perseguido por la Inquisición, entre otros cargos, por blasfemar contra las Sagradas Escrituras y negar que hubiese venido un Mesías, por no rezar el Oficio Divino, negar la existencia del infierno, por tener relaciones con mujeres y por realizar bailes nocturnos y fiestas en las que la fornicación no era mal vista.

El cura era perseguido por la Inquisición, entre otros cargos, por blasfemar contra las Sagradas Escrituras y negar que hubiese venido un Mesías, por no rezar el Oficio Divino, negar la existencia del infierno, por tener relaciones con mujeres y por realizar bailes nocturnos y fiestas en las que la fornicación no era mal vista.

«Otra cosa que oculta la historia oficial, o la malinterpreta dolosamente, es que dicen que la Inquisición perseguía a Hidalgo por lanzarse a la revolución, pero en realidad lo perseguían por las cosas que hizo como sacerdote», comenta Trinidad Padilla.

Sin embargo, Hidalgo fue también un benefactor, instaló talleres de alfarería y se preocupaba por el bienestar social, y la iniciación de Independencia, aunque no la consumó, fue uno de sus mayores aciertos, no así la creación de un ejército que no supo controlar.

Pero el Generalísimo de América también fue un organizador del primer gobierno independiente, líder revolucionario y un legislador conocedor de los problemas sociales de su tiempo, así como un administrador que siempre obtuvo recursos para su tropa.

Sus logros al abolir la esclavitud, desaparecer las castas y los tributos que se pagaban, la proclamación de igualdad social y libertad de trabajo y comercio, revelan su recta intención de corregir vicios del sistema injusto y opresivo.

«Es aquí posiblemente donde Hidalgo adquiere estatura de héroe y redentor de su pueblo», describe Padilla Lozano.

Hidalgo, era un hombre de un carácter muy firme, no inseguro ni deprimido, era de carácter recio, y aceptó sus errores sin deprimirse, era muy bromista.

Hidalgo, era un hombre de un carácter muy firme

Hidalgo, era un hombre de un carácter muy firme.

Hidalgo, era un hombre de un carácter muy firme, no inseguro ni deprimido, era de carácter recio, y aceptó sus errores sin deprimirse, era muy bromista y escribió un par de versos a sus carceleros cuando estuvo en la cárcel, según cuentan.

«La mano derecha que pondré sobre mi pecho, será, hijos míos, el blanco seguro a que habéis de dirigiros», dijo Miguel Hidalgo a quienes lo llevarían al patíbulo.

El carácter eclesiástico de Hidalgo hizo su proceso más largo. Tras la sentencia de degradación sacerdotal, el Consejo de Guerra lo condenó a ser pasado por las armas, es decir, fusilado, pero no en la plazuela pública, como a sus correligionarios, ni tirándole a la espalda, sino al pecho. No permitió que le vendaran los ojos. Rezando con voz fuerte el salmo Misere me, llegó al cadalso y lo besó con resignación. Su cuerpo fue sepultado en la tercera Orden de San Francisco de Chihuahua.

La cabeza, junto con la de Allende, Aldama y Jiménez, fue puesta en un cajón con sal y enviada a Guanajuato, la colocaron en una esquina del edificio de la Alhóndiga de Granaditas, donde permaneció hasta 1821, cuando fue depositada en la Iglesia de San Sebastián.

Doscientos años después, los restos de los héroes insurgentes regresaron a su morada

Los restos de los héroes insurgentes regresaron a su morada, en el Ángel de la Independencia. Foto: El Universal

Doscientos años después, los restos de los héroes insurgentes regresaron a su morada, en el Ángel de la Independencia, entre llamados a la unidad para terminar con la desigualdad, la violencia, la injusticia y la corrupción.

 

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