La tradición más emotiva: Dar de comer a los muertos

1 noviembre, 2012 Revista:No. 8 Etiquetas: , , , , Autor:hojeadas

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Fuente: El Universal

Dar de comer a los muertos

Dar de comer a los muertos

El mes de noviembre enmarca las festividades de la muerte, pero también desde tiempos remotos el paso del fin del otoño y del inicio del invierno y para las comunidades indígenas del país retribuir a los difuntos aquello que se ha cosechado. Esta época está rodeada de un manto de religiosidad y respeto hacia los Santos Inocentes y a Todos los Santos, una temporada que goza de una esencia mística que lleva a los mexicanos a celebrar de una manera muy peculiar la ausencia de los seres queridos fallecidos.

El rito comienza los últimos días de octubre, cuando en familia se prepara el altar de muertos con los platillos favoritos de quienes ya se han adelantado en el viaje final, las fotos, las veladoras, las flores de cempasúchil, el papel picado, el pan de muerto, las calaveritas de azúcar, el copal se dan cita para ofrendar a los fallecidos..

UNA RICA TRADICIÓN EN CADA ESTADO:

Coahuila y Nuevo León: No hay una comida especial para los días de muertos, se acostumbran las empanadas de nuez con piloncillo que se venden a la entrada de los panteones.

Cuando una persona muere se le entierra con algunas tortillas o gorditas y un poco de agua.

Calaveras de dulce

Calaveras de dulce. Foto: El Universal

Nayarit y Jalisco:Los huicholes tienen la tradición de comer carne en fiestas como estas. Cuando una persona muere se le entierra con algunas tortillas o gorditas y un poco de agua. En la zona centro de Jalisco «el día de finados» la gente lleva flores al panteón y después de misa compran calaveras de dulce y panochitas de limón y leche o preparan dulce de calabazate. En la zona otomí cercana a San Miguel de Allende se elaboran tortillas de maíz teñidas con anilinas vegetales verdes, morados, rosas y azules.

Mole con tortitas de camarón capeadas

Mole con tortitas de camarón capeadas. Foto: El Universal

Querétaro:Los dulces tradicionales cristalizados son confeccionados con mayor esmero, se elaboran las calaveras de azúcar y dulces con figuras alusivas a la muerte.

Michoacán: para estas fechas se cocina el mole con tortitas de camarón capeadas.

Atole

Atole. Foto: El Universal

Guanajuato:En la plaza de la ciudad de Salamanca se pueden saborear figurillas de alfeñique elaborado con azúcar, clara de huevo, limón, camote en polvo y una planta parásita del mezquite. Estas figuras representan puercos y borregos que muestran facciones humanas. También en esta temporada se encuentran unos pasteles hojaldrados rellenos de picadillo o de crema que se comen calientes. En Valtierrilla en el mismo municipio, la ofrenda para los difuntos incluye atole de arroz con leche, canela y hojas de naranjo endulzado con piloncillo; tamales de queso y de cacahuate, dulce de camote, diversas frutas y guirnaldas de flores.

Pan con forma humana

Pan con forma humana. Foto: El Universal

San Luis Potosí:Se preparan tamales de queso, chile colorado y manteca, son comunes los de elotes tiernos pintados de colores. En muchas casas se comen buñuelos espolvoreados con azúcar pintada. En los altares en honor a los difuntos figuran frutas de temporada, guayabas, naranjas y jícamas. El pan con forma humana y la calabaza y el camote en miel de piloncillo.

En la sierra norte de Puebla: se considera que los tamales son una metáfora del cuerpo humano en la medida en que la hoja de maíz que cubre al tamal juega el papel del ataúd; el maíz, con el que se elabora el tamal juega el papel de la carne y el mole o las salsas, la sangre y los fluidos corporales.

Calabaza

Calabaza. Foto: El Universal


En este estado se hacen ofrendas en las casas sobre mesas o petates decorados, a los niños difuntos en la sierra se les ofrenda mole de guajolote, frijoles, tamales, pan, champurrado y naranjas, limas, plátanos y jícamas. Para los adultos se agrega refino, pulque, cerveza y cigarros. La levantada tiene lugar el 3 de noviembre cuando la familia hace un intercambio de la comida de las ofrendas y va al panteón a dejar flores. En el Valle mole de pollo, tamales, pan dulce, calabaza, tequila y un jarro de pulque. «Punche, calabaza y miel» resumen la ofrenda en la ciudad de Puebla. En la mixteca mole y huaxmole y pan de muerto.

El grupo otomí de la región de Tenango de Doria en Hidalgo, preparan una gran cantidad tamales incluyen los trabucos largos y rellenos de cacahuate molido con piloncillo y los tecoquitos pequeños de nixtamal molido en seco.

Veracruz, Al morir un totonaco de El Tajín se le tiende sobre una mesa con velas encendidas en las manos, en la caja se colocan 12 tortillas en miniatura y un carrizo con agua que contiene un camaroncito.

Zacahuil, un enorme tamal como el de cazuela de gallina o pollo

Zacahuil, un enorme tamal como el de cazuela de gallina o pollo. Foto: El Universal

Veracruz, Al morir un totonaco de El Tajín se le tiende sobre una mesa con velas encendidas en las manos, en la caja se colocan 12 tortillas en miniatura y un carrizo con agua que contiene un camaroncito con el fin de que lleve sus alimentos a donde los necesite.Entre los huastecos del norte de Veracruz preparan unos tamales llamados cuitones de frijol sin carne o piques o cuitones de dulce. También tamales de carne de res, de puerco o de aves domésticas y elaboran en particular el zacahuil, un enorme tamal como el de cazuela de gallina o pollo, ya que en esos días no se come guajolote. Cholocales, atoles y paskal son tradicionales de la región.

Los mayas el «Hanal pixán» o comida de las ánimas, es una tradición que termina con la «misa pixán» porque ese día se aplica una misa dedicada a las ánimas, por lo general en el cementerio de la población.La tradición incluye varios ritos, pero el principal consiste en un altar con comida típica de la temporada atole nuevo, muc-bilpollos, jícamas, mandarinas, naranjas, dulce de papaya, coco y pepita, tamales de espelón y «vaporcitos», todo eso adornado con veladoras, flores, ramas de «ruda» y las fotografías de las personas fallecidas.

¿Sabías qué?

1 y 2 de noviembre fechas en que se rindie culto a los difuntos

1 y 2 de noviembre fechas en que se rindie culto a los difuntos. Foto: Agencia Reforma

Esta costumbre se conjugó con las celebraciones indígenas, durante las cuales se ofrendaba a los dioses flores de cempasúchil y tamales de maíz, en una época del año en que acababan de levantarse las cosechas y que se destinaban también a ofrendar a los muertos, lo cual ocurría a fines de octubre y principios de noviembre. Fue así como se determinó que fueran los días 1 y 2 de noviembre las fechas en que se rindiera culto a los difuntos.

Los indígenas creían que en dicho periodo del año los muertos regresaban a sus hogares, pero como al morir perdían los sentidos de la vista y el olfato, era necesario ayudarlos a llegar a su destino: las velas les alumbraban el camino, las flores con su olor les ayudaban a seguir la ruta adecuada, mientras que el copal se utilizaba para limpiar el lugar de los malos espíritus.

La tradición católica unió la imagen de los santos con la imagen de los difuntos, por lo que la fiesta de denomina ‘de todos los santos y los fieles difuntos’

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