Dile adiós a tu mascota

15 noviembre, 2012 Revista:No. 9 Etiquetas: , , , Autor:hojeadas

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Agencia Reforma

La mascota es parte de la familia y su muerte duele mucho.

La mascota es parte de la familia y su muerte duele mucho. Foto: Agencia Reforma

La ausencia de una mascota, para quienes la consideran parte de su familia, es causa de un profundo dolor.

Quien no tiene mascota puede pensar que la muerte del perro o el gato es intrascendente porque es un animal, pero para quienes sí tienen «Fido» o «Bigotes» es su compañía y un integrante más de la casa, con el que han convivido durante años.

En internet, incluso, hay foros de discusión en donde la gente comparte sus sentimientos después de haber perdido a su compañero peludo.

Cuando Cooper II, un basset hound, falleció a causa de cáncer fue un momento sumamente doloroso para toda la familia con la que vivió 11 años.

«Sobre todo para mis papás porque ellos están más tiempo en la casa», expresa Patricia González, «incluso mi mamá no quería otro perro porque esto fue muy doloroso para ella».

La mascota es otro miembro de la familia, y cuando ésta muere se siguen los pasos del duelo.

Alicia Hinojosa, directora del Centro de Tanatología del Instituto de Psicoterapia, dice que para mucha gente la mascota es otro miembro de la familia, y cuando ésta muere se siguen los pasos del duelo, tal como sucede cuando se pierde a un ser querido.

Estas etapas son las siguientes: negación y aislamiento, ira, negociación, profunda tristeza o depresión y, por último, aceptación.

Actualmente hay panteones para mascotas.

Actualmente hay panteones para mascotas. Foto: El Universal

Adriana Martínez, presidenta de Fundación Luca, explica que al final deben quedar en la memoria los recuerdos gratificantes y felices que compartimos con nuestro animal.

«Permitiendo que prevalezca la paz y los bellos recuerdos por haber compartido nuestra vida con este ser que, aunque ya no está físicamente, sí está en nuestro corazón».

Hinojosa considera que algunos dueños viven un duelo anticipado, esto sucede desde el momento en que se sabe que el animal está enfermo o que habrá que sacrificarlo.

«Hay personas muy conscientes que dicen: ‘No me siento mal conmigo mismo porque todo lo que se podía hacer lo llevé a cabo, pero el perrito o el gatito ya no pueden más», explica.

«Pero hay a quienes les cuesta el sentimiento, los años de convivencia, aunque saben que es necesario».

Y es que regularmente se ofrece como opción el sacrificio del animal cuando ya es viejo y ha tenido diferentes tratamientos para mejorar su salud, pero ya no hay resultados positivos.

«Por ejemplo, hay perritos que tienen cáncer muy avanzado ahí sí es óptimo sugerir la eutanasia», ejemplifica González.

«Hay perros que traen problemas de huesos y cuando son muy grandes necesitan muchos cuidados de las personas, como estarlos cambiando, levantando porque les empiezan a salir llagas en esos casos es también recomendable la eutanasia».

La veterinaria advierte, sin embargo, que no porque la mascota perdió la visión o porque se lastimó una pata es necesario sacrificarla porque se adaptan a su limitación.

Procurar que sus últimos días la mascota viva rodeada de cuidados amorosos. Si lo van a sacrificar, que la familia esté físicamente con el animal, acariciándolo.

«Yo tengo una gata que desde que está chica perdió un ojo y ha vivido perfectamente y tengo un gato también que no tiene una pata y su manita está lesionada, claro no puede andar en la calle como todos los demás, pero pueden hacer su vida normal».

Ritual de despedida

Cuando tu mascota fallece, es bueno realizar ciertos rituales. Esto ayudará a superar el dolor y para los niños será una forma de entender mejor la muerte.

Cuando no hay más que hacer se recurre al sacrificio.

Cuando no hay más que hacer se recurre al sacrificio. Foto: El Universal

  • Procurar que sus últimos días la mascota viva rodeada de cuidados amorosos. Si lo van a sacrificar, que la familia esté físicamente con el animal, acariciándolo.
  • Para muchos niños, su primera experiencia real de una pérdida ocurre cuando se les muere un perro, gato o hámster, por eso necesitan que se les consuele y brinde afecto.
  • Decirles claramente a los hijos que ha muerto su animal sin explicaciones vagas o inexactas porque pueden crearle ansiedad, confusión y desconfianza.
  • Se puede llevar a cabo un acto conmemorativo o los niños pueden escribir o dibujar algo referente a su mascota.
  • Los veterinarios o protectoras o fundaciones pueden aconsejar qué hacer con el cuerpo de la mascota.
  • Hay sitios donde lo incineran y te lo entregan en una urna o en las universidades, donde existe la carrera de Médico Veterinario y Zootecnista, pueden aceptar el cuerpo.
  • No intentes sustituir a la mascota y menos hacer creer a los niños que es la misma.
  • Deja pasar un tiempo antes de comprar o adoptar una nueva.
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